PAPELES,
BATALLAS Y PÚBLICO BARROCO.
LA
GUERRA Y LA RESTAURAÇÃO PORTUGUESAS
EN
LA PUBLICÍSTICA ESPAÑOLA DE 1640 A 1668.
Fernando
Bouza
“Tu pluma voladora / examino en un buelo”
Soror Violante do Ceu,
a la Canción real de J.B.
García Alexandre
En el
otoño de 1670, Fernando de Noronha presentó ante el Consejo Real de Castilla
una serie de memoriales en apoyo de una pretensión tan elocuente como
inusitada. El Tratado de Paz lusoespañol de 1668 había abierto la posibilidad
de recuperar las propiedades que en Portugal les habían sido tomadas a quienes tras el Primero de
Diciembre habían mantenido su fidelidad al tercer Felipe[1].
Miembro calificado del grupo de los fidalgos
de Madrid y celoso servidor de la Monarquía Hispánica pese a las dificultades
extremas que atravesó su casa[2],
D. Fernando proponía al Consejo Real que se le permitiese introducir algunas
modificaciones en los testamentos que su padre, Miguel de Noronha, Conde de
Linhares, había otorgado con posterioridad a los sucesos de 1640[3].
Con un realismo innegable, el entonces titular
de la casa de Linhares representaba ante el Consejo los graves inconvenientes
que para sus intereses del momento se seguía de que los citados testamentos
contuviesen “términos y voçes que parece se deven escusar oy, como el repetir
reveldes, traydores y otras palabras semejantes” por “averse otorgado en tiempo
que no estavan hechas las paçes entre estos Reynos y el de Portugal”. Lo que,
en suma, pretendía no era otra cosa que una autorización expresa del Consejo
para obtener traslados notariales de las
últimas voluntades de su padre expedidos, claro está, “en pública forma”, pero,
eso sí, convenientemente alterados para ser presentados en Portugal sin que
dificultasen aun más la pretendida recuperación de su secuestrada hacienda.
Así, por ejemplo, de la cláusula
testamentaria en la que el antiguo Virrey de la India desheredaba a sus hijos
Pedro y Afonso, “por la desobediencia que le han tenido yéndose a Portugal en
deservicio del Rey nuestro señor Don Phelipe Quarto”, su heredero sugería la
completa eliminación de toda la última frase. En otros casos, la operación
consistiría en sustituir cuidadosamente unas palabras por otras, de forma que
allí donde “llama tirano al Duque de Verganza” se ponga “Rey de Portugal” o cuando
se encontrase “la palabra revelión hablando del Reyno de Portugal y reveló” se
procediese a “poner en lugar de estas
palabras división y dividió”[4].
La
respuesta del Consejo Real de Castilla no fue favorable a los intereses de D.
Fernando, pues, en aras del respeto a la integridad textual de los documentos
notariales, se le comunicó que no era posible conceder una autorización como la
que se pedía. No obstante, dada la excepcional situación en la que se
encontraba el solicitante, sugería que el asunto fuese visto también en el
Consejo de Estado, capaz, quizá, de adoptar una actitud más acorde con la
manifestada por el heredero de D. Miguel de Noronha.
De
lo propuesto por Linhares cabría destacar, no obstante, que su pretensión de
corregir las disposiciones testamentarias de su padre venía a constituir una
suerte de fe de erratas que permitiría leer de nuevo, correctamente a la luz de
los acontecimientos, la reciente ejecutoria de su casa: porque allí donde dice rebelión diga división, donde dice
rebeló diga dividió.
Pero
para no prejuzgar al Fernando de Noronha de 1670, para explicar su pretensión
en términos más justos que los de la simple disimulación interesada, hay que
partir de otros testimonios cercanos también en el tiempo a la Paz de 1668 y
que, igualmente, demandaban si convenía o no seguir llamando rebelión a la salida de Portugal de la
Monarquía de los Habsburgos hispanos. Es el caso, por ejemplo, de Juan García
Alexandre Castillejo que en un largo e importante memorial impreso a finales de
1667 se preguntaba con quién exactamente se iban a firmar los tratados que, vox populi, no tardarían en concluirse. Comenzaba por decir este
jurista, por otra parte, contrario a la firma de aquellas paces[5],
que:
“Estos
tratados pueden ser o con el pueblo Lusitano como si fuera libre,
según corrió en las Repúblicas o Estados que llaman unidos, que muy libres
hicieron semejantes pactos, y se lo están todavía sin ajuste; o con Don Alonso Pereyra y Portugal como si fuera Rey”
para
continuar:
“Esta
palabra como, es aun sin interrogación en muchos sentidos equívoca en nuestro
Castellano, pero quién no la hará, señor, no sabiendo cómo ha de entenderse una cosa semejante?”[6].
Repárese
en que Juan García Alexandre, sobre el que volveremos, está reconociendo aquí
la existencia de dos maneras posibles y muy distintas de comprender el
reconocimiento de la realeza de los Braganza sobre un Portugal fuera de la
Monarquía Hispánica. De un lado, si las paces se hacían con D. Afonso VI – aquí
denominado simplemente “Don Alonso Pereyra y Portugal” – se insistía en la
ilegitimidad de su realeza, en su usurpación del trono como particular. De
otro, sin embargo, si las paces se hacían con “el pueblo lusitano” en cuanto
éste se había incorporado libremente a una de esas “Repúblicas o Estados que
llaman unidos”, el próximo reconocimiento de la realeza de los Braganza suponía
conceder que Portugal no deseaba continuar ajustado
a la Monarquía Hispánica, ese conjunto que el autor presenta en otro lugar del
mismo memorial como una confederación[7].
García
Alexandre se proclamará, de hecho, contrario a esta última manera de entender
los tratados, pero eso no es óbice para que se haga eco de la existencia de un
debate[8]
en el que algunos reconocerían que la Paz de 1668 cabía entenderla en términos
de una voluntaria desagregación colectiva que respondía a la lógica de una
libre agregación realizada en 1580. Si se seguía esta segunda interpretación,
en suma, no era posible continuar denominando rebeldes a los portugueses ni
rebelión a su separación comenzada más de un cuarto de siglo antes ni tiranos a
sus reyes. Y, así, allí donde dice
rebelión diga división, donde dice rebeló diga dividió.
Sobre
la dimensión textual de la Restauração portuguesa y sobre la necesidad de
considerar el plural récit escrito de
sus avatares no sólo como una fuente de información, sino como un hecho
histórico en sí mismo, ha vuelto a llamar la atención con todo acierto
Jean-Frédéric Schaub recientemente[9].
Como se sabe, las monarquías del Barroco vieron aumentar considerablemente las
dimensiones de un espacio de discusión que se acerca bastante a lo público en
lo que se refiere, al menos, a su plena consciencia de la existencia de
diversas opiniones que se enfrentan entre sí con medios comunicativos
distintos, quizá no abiertamente en términos de debate político, pero sí con
toda nitidez en campos como el literario o el erudito[10].
Sea
como fuere, el XVII ya asiste a definiciones de lo público como la que figura
en El príncipe deliberante abstracto en
idioma castellano, un tratadito político dedicado por Sebastián de Ucedo a
Gaspar Téllez Girón, el “Duque deOsuna” de la escena de la “Batalha de Castelo
Rodrigo 7 de julho 1664” de la Sala del Palacio Fronteira. Allí podemos
encontrar que “el público es una masa política de voluntades y de cuerpos
enlaçados en una misma vida, para conseguir una misma felicidad”[11].
Las suyas son, como apuntábamos en otro lugar, monarquías de papeles en las
que pueden surgir frondes de mots y
en las que la propaganda y la polemística supieron, y hubieron de, sacar todo
el partido posible a unos medios de comunicación orales, escritos y visuales
que habían llegado a su madurez dos siglos después de la invención de la
imprenta y tras el formidable reto que supusieron la Contrarreforma y la misionalización[12].
Pero,
como comprobaremos a continuación, los agentes de esa propaganda no tuvieron
que ser únicamente las propias monarquías, sino que el debate se abrió de forma
muy considerable, incluso en su versión escrita, la que podríamos imaginar a priori más sujeta a los mecanismos de
control oficial. A este respecto, conviene insistir en que tanto la publicación
impresa como la manuscrita alcanzaron un desarrollo enorme en el siglo XVII,
acudiendo los particulares a impresores y a copistas de una forma bastante indiscriminada y,
además, sin que se produjese un control previo efectivo de buena parte de esa literatura, que, por supuesto, sí que
era objeto de vigilancia a posteriori una
vez que ya había sido difundida[13].
Esto
fue posible porque muchos de esos textos no pasaban ningún tipo de censura
previa, siendo así en casi todos los manuscritos y también en aquellos impresos
que los tipógrafos españoles llamaban menudencias o recetería, para los que por
su escaso número de pliegos no se llegaba a pedir licencia, sin olvidar que
muchos de esos papeles salían de prensas que cabría calificar de no
profesionales, instaladas, muchas, en conventos o parroquias y algunas incluso
en casas nobiliarias, como la que, por ejemplo, tenía el Duque de Medina de las
Torres en sus aposentos madrileños en la década de 1660. De esta manera, las
posibilidades de acudir a la publicación,
tanto impresa como manuscrita, fueron cada vez mayores, contando, además, con
que el proceso también se benefició de que para los escritorios y tipografías
los textos eran mercancías por las que se competía respondiendo a una lógica de
mercado ya muy profesionalizado.
Es
en ese ambiente donde Francisco Manuel de Melo recurre ágilmente a la imprenta
para hacer pública la real cédula por la que Felipe IV reconocía “la
satisfación con que estoy de la fidelidad con que siempre ha servido y
procedido en todo” después de “averle mandado traer preso en ocasión del
levantamiento del Reino de Portugal”. De esta manera, sacando todo el partido a
lo que suponía la difusión tipográfica, D. Francisco Manuel pretendía evitar
que “personas de dañada intención podrán adelante intentar poner dolo en su
reputación” y, en suma, venía a hacer publicística de sí mismo[14].
Similar conciencia de la necesaria creación de una memoria perdurable muestra
António Soares de Alarcāo, ahora en atención a los intereses de su propio
linaje.
En
1656, el hijo del titulado Marqués de Trocifal daba a la imprenta unas Relaciones
genealógicas de la Casa de los Marqueses de Trocifal, Condes de Torres Vedras
y en una interesante “razón deste escrito” explicaba lo mucho que la casa de
Torres Vedras había padecido en los “accidentes y turbaciones destos tiempos”[15].
En esta cultura que parecía querer convertirlo todo en texto resulta, sin duda,
elocuente que las sucesivas pérdidas padecidas por los papeles de su archivo
sean presentadas como elocuente símbolo de los padecimientos de la casa.
Según
esto, los papeles de los Soares de Alarcão ya habrían sido diezmados como
resultado del desembarco de los ingleses cerca de Torres Vedras en apoyo de las
pretensiones de D. António, Prior do Crato, y lo habían sido de nuevo “en esta
última sublevación” iniciada en 1640. Como si se quisiera poner freno
definitivo a esas pérdidas de papeles, que resultaban en paulatino detrimento
del prestigio del linaje familiar, se procedió a “poner en orden los que se
hallaron en Castilla pertenecientes a la varonía” y, lo que es más, a llevarlos
a la imprenta, que es lo que se hacía en el mencionado volumen de 1656.
Expresamente se indica que “con intento de guardarlos, ha parecido más
conveniente darlos a la estampa”, exponiéndose con toda claridad que si así se
hacía era “lo uno para mayor seguridad de los mesmos papeles, lo otro porque se
publicassen noticias que pertenecen y pueden aprovechar a otras muchas casas”[16].
Y
esta misma familia de los Condes de Torres Vedras había recurrido a las prensas
unos años antes, pero ahora para hacer grabar un retrato alegórico de Martin
Soares de Alarcão, el primogénito de la casa que había muerto en el sitio de
Barcelona de 1652, cuyo artífice fue el excelente Pedro de Villafranca sobre la
base de un invenit propuesto por el
canónigo Afonso de Alarcão[17].
La estampa representa al hijo de Joāo Soares de Alarcão y María de Noronha
en el momento en el que Marte y Apolo, bajo una Fama que todo lo preside,
colocan sobre la cabeza del héroe lusitano una extraordinaria corona compuesta
por péndolas o plumas, que no son otras que las de los muchos autores que
habían ofrecido una composición en honor del caballero desaparecido.
Y
estampa grabada es también la que recoge los Plenilunii Lumina Austriaca Philippica, esa extraordinaria hoja
suelta, fechada en Bruselas en 1645, en la que la ciencia de Michael Florent
van Langren, la erudición de Erik van der Putte y el patronazgo de Manuel de
Moura Corte Real se unen para poner nombre por vez primera a los accidentes
lunares. Como se sabe, la nomenclatura de Van Langren traslada a la Luna toda
la geopolítica europea inmediatamente anterior a la Paz de Westfalia, con un
Océano de Felipe IV, un Mar de los Borbones, otro de Isabel Clara Eugenia e,
incluso, un Golfo Holandés (Sinus
Batavicus), sin olvidar cráteres que conmemoran al Príncipe Baltasar Carlos
de Austria, a Luis Méndez de Haro, a Luis XIV y a Inocencio X. De la realeza
europea sólo D. Juan IV de Braganza parece no tener sitio en la Luna, aunque,
claro está, sí lo ha encontrado el mecenas del grabado: el citado Marqués de
Castelo Rodrigo, que se reserva un Mar de Moura[18].
Pero
no sólo estampas o textos podían ser difundidos para crear memoria, estar en
opinión o mantener reputación, también la misma palabra podía ser empleada para
ello. Veamos como ejemplo un acuerdo que hubo de tomar en 1644 la mesa de
gobierno de la Irmandade dos Devotos de
Santo António dos Portugueses da Corte, el más significativo espacio de
reunión de los portugueses en Madrid y que, entre 1640 y 1668, fue casi un
emblema de la existencia de aquel segundo Portugal filipino, con banderas
ganadas en las campañas colgando de su gran planta central y su proyecto de
convertirla en un gran monumento funerario a los héroes militares portugueses[19].
Se puede leer en uno de los libros de acuerdos de la Mesa de la Irmandade que:
“Em
10 de julho de 1644 se juntarão os senhores Provedor e irmãos deste hospital de
Santo António e se asentou que por evitar os inconvenientes que a experiencia
tem mostrados se seguem de os pregadores por satisfazer as pessoas que os
chamão para pregar nesta Santa Caza se meterem a tratar do suceso de Portugal e
couzas do governo, em aprovar ou reprovar acçoes particulares dos portugueses e
por esto não ser couza pertencente aos irmãos e festevidade de que se trata e
se evitarem as mormuraçoes e inconvenientes que daqui se poderam seguir que
qualquier pregador que haja de vir a esta casa assi por ordem da meza como de
pessoas particulares se lhe pessa e advirta não fale nem trate das couzas
sobreditas senão meramente do evangelho e louvores do Santo de que se fez a
festa e que da mesma maneyra se vejão primeiro os velhansicos que se ouverem de
cantar nas ditas festas em meza por evitar os mesmos inconvenientes e não sendo
em ocasiaāo que aja meza se entregarão os dittos vilhansicos ao Irmão da
Capela que asiste as missas que terá obrigação de os ir comunicar com o
Provedor. Madrid, dito mes a no e asinarão, O Duque de Abrantes, Marqués de
Valdefuentes, Gabriel de Brito de Menezes, Licenciado Manuel de Almeyda, D.
Francisco Luís de Alencastro, Pedro de Vasconcelos Britto e Barbosa, Bernardo
de Sampayo de Morais, Constantino de Mello Pereira, Diogo Machado de Besa”[20].
En
este asiento queda reflejado el inasible, pero eficacísimo, mundo de las voces,
de los sermones que se pronunciaban y de los villancicos que se cantaban en la
iglesia portuguesa de Madrid. Voces llenas de los ecos polémicos de la
actualidad que llegaban allí para también hacerse públicos.
La
clásica publicística polémica que enfrenta entre sí monarquías y reinos a la
mayor escala posible coronaría esta serie de políticas de propaganda de escala
menor, pero no por ello menos significativas. O quizá sería mejor decir que
descansa sobre ellas, que su existencia sólo se puede explicar partiendo de y
compartiendo la experiencia comunicativa en la que individuos o entidades
particulares se interesaban por la difusión de sus hechos y la defensa de sus
postulados recurriendo a los más diversos medios (imágenes, sermones,
escritos). Como el Melo que urge a imprimir su lealtad en pro de su reputación,
familias, como los Torres Vedras que graban la estampa de los suyos y fijan la
memoria de la casa confiando en la tipografía, pero también iglesias y
corporaciones, como la Mesa de la Irmandade
dos Devotos de Santo António en su intento de controlar sermones y
canciones.
Y,
lo que es más, quizá la consideración clásica de la gran publicística polémica
considerada como un proyecto propagandístico diseñado y organizado desde arriba debería definitivamente
relativizarse con la asunción de esas otras publicísticas desde abajo cuyo alcance puede haber sido menor, pero no menos
elocuente. Esto no supone, por supuesto, dejar de reconocer la existencia de
una específica propaganda dirigida desde los aledaños del poder monárquico,
tanto como utilísimo recurso en sus conflictos
hegemónicos internacionales como en su dimensión de instrumento básico
en el proceso de absolutización interna. Pero la constatación de, digamos, la
autonomía de otras propagandas, deudoras de tradiciones y estrategias
particulares[21],
abriría nuevas posibilidades en la definición de cuestiones tan importantes
como las de la opinión y el espacio de lo público en la época del Barroco,
ganando nuevos interlocutores para el debate político o comunitario donde antes
se solía ver únicamente pasivos sujetos en espera de recibir la propaganda
monárquica. El antes citado memorial de
Juan García Alexandre puede ser invocado como testimonio de lo que aquí se
propone.
Como
ya se ha indicado, su memorial se publicó en 1667, en apenas doce folios sin
pie de imprenta, con una tipografía muy sencilla que recuerda genéricamente a
las alegaciones jurídicas, a los arbitrios fiscales y hacendísticos o a los
memoriales de servicios para la obtención de mercedes. Sin portada, bajo el
lema de Jeremías y Ezequiel Pax, pax
& non erat pax que anticipa la postura de su autor contraria a los
tratados hispanoportugueses, se comienza así, dirigiéndose retóricamente al
soberano niño Carlos II en la figura de su regencia:
“Señor: Don Iuan García Alexandre Castillejo, Abogado
de los Reales Consejos, continuando su afecto de leal vassallo, y porque
entiende que la discusión de algunas proposiciones que a V.Magestad tiene
ofrecidas se dilata por la ocurrencia,
que ha de ser el assunto deste discurso, y también que nada le es ajeno de su professión, antes muy
proprio el tratar del derecho de los
Reynos y guerras y acordar sobre esto lo que deve y como mejor puede, aviendo
entendido lo que todos, que se trata de las cosas de Portugal, suplica a V.
Magestad se sirva atender y mandar reconocer si lo que dize es conforme al
estado que oy tienen las cosas”[22].
El
calado político del memorial no es pequeño, pues lo que se discute en él es,
coyunturalmente, si conviene hacer las paces con Portugal para continuar el
esfuerzo bélico en Flandes o viceversa y, en términos más generales, se entra
en un intrincado discurso sobre si es posible una paz que no sea justa, como si
se jugara en un espejo a definir los justos títulos para la paz. Pero García
Alexandre dice haber escrito para cumplir con su deber de consejo al monarca y,
también, porque “tratar del derecho de los Reynos y guerras” no le es en modo
alguno un cometido ajeno como tal jurista que es, insistiendo, además, que ha
entendido lo que todos, “que se trata de las cosas de Portugal” y puesto que
todos hablan de los tratados “públicamente y se confieren aun entre personas
zelosas y primeros Ministros” encontraba “preciso que para satisfación del
fidelíssimo pueblo Castellano y de los confederados y unidos a esta Corona se
haga manifestación de lo que de ellos puede resultar”[23].
No sólo se dice que los tratados
estaban en boca de todos, no se habla, como tantas veces, de los rumores de un
vulgo siempre amigo de novedades, sino que la amplitud y resonancia de una
discusión generalizada es considerada presupuesto para entrar a tomar parte en
ella personalmente. La extensión de la discusión y su urgencia es recalcada,
además, con comentarios sobre una hipotética voluntad de conducir “el público a
un soñado descanso, y a una quietud mal ideada, halagando la aflicción de los
súbditos con decir: Paz, paz, no siendo
verdadera paz”[24].
Y lo que Juan García Alexandre propone viene a ser precisamente preguntar a,
digamos, ese público, al formular la
necesidad de oír su parecer:
“Quién
duda avrán procedido zelosas y resignadas diligencias, pero parece debaxo de la
mejor censura que en cosa de tanta conseqüencia devían ser mayores las
demostraciones, y que todos aprobassen o interviniessen en lo que a todos toca,
oyendo (con instrucciones para que se encomiende a Dios el acierto) el parecer
de todas las ciudades, y villas de conseqüencia y aunque no sean de voto en
Cortes ni se haga convocación para ellas, y no sólo tomándolo de las de
Castilla, sino de todas las Primeras de los demás Reynos y señoríos del
Continente de las Españas”[25].
Al
reinterpretar el consabido postulado clásico de la representación en una
sociedad de estados con “que todos aprobassen o interviniessen en lo que a
todos toca”, lo propuesto desborda las instituciones tradicionales y también el
marco jurisdiccional con ese llamamiento suyo a oír el parecer de las
principales ciudades y villas de todos los reinos y señoríos de lo que él llama
“Continente de las Españas”, envuelto en un aire equívoco de olivarismo urbano
de la década de 1630[26]
sin dejar de recordar el lenguaje de algunas voces que se dejarán oír en la
Guerra de Sucesión[27].
Nos
encontramos, pues, ante un texto que se lleva a la imprenta pensando en su
difusión, aunque parece haber corrido también en una versión manuscrita[28],
y en el que un particular, como jurista, entra abiertamente en la polémica
sobre la Restauração portuguesa. Lo hace dentro de un ambiente que él mismo
califica de discusión general, en la que, dice, algunos pretenden dirigir al público hacia la aceptación de los
tratados y en la que él interviene para, entre otras cosas, proponer una suerte
de consulta general en ciudades y villas, eso sí, de “conseqüencia”, es decir, de
importancia. Quedan por delimitar exactamente los límites, reducidos sin duda,
de ese oír el parecer, pero no parece
haber dudas sobre las razones particulares de su manifestación en aquel debate y, también, de su petición de una manifestación para todos.
Sin
duda, es más que posible que por Juan García Alexandre Castillejo no hablase
únicamente el abogado de los reales consejos que se presenta a sí mismo
dispuesto a salir a la palestra para ofrecer su mejor consejo como fiel vasallo
y su actitud ha de explicarse en el marco de la complejísima lucha política de
facciones de la minoría de edad del rey Carlos II[29].
Lo que nos deja es un ejemplo de lo que antes calificaba de publicística desde abajo en este “manifiesto” de un
particular, que, claro está, podemos unir a los distintos manifiestos y
antimanifiestos que pueblan el enfrentamiento polémico de la Restauração, pero
que, además, abre perspectivas sobre la existencia de un espacio público
barroco de discusión comunitaria si no asentado, sí incipiente, y más allá de
la propaganda de cuño monárquico tópicamente considerada oficial hasta ahora.
Por ello, las campañas de la
Restauração, o quizá sería mejor decir los sucesivos fracasos alcanzados en
ellas, sirvieron también para la crítica interna del gobierno de la Monarquía
Hispánica, generándose un ingente número de textos de carácter satírico, cuya
difusión es también una buena prueba del ambiente de discusión/opinión que no
hizo más que crecer desde 1640 a 1668. Veamos, como ejemplo, algunos testimonios
de esa literatura satírica que circuló en abundancia de copias y traslados
manuscritos y que llevó a decir que entre los pocos que se enriquecían con la
mala marcha de la Monarquía estaban, precisamente, los impresores y los ciegos
que los vendían[30].
Así, durante los años del generalato
de Luis de Benavides, Marqués de Caracena, el derrotado en Montes Claros, se
compuso una Comedia famosa jamás vista ni
representada La verdad hace señor, cuyos personajes eran Portugal, Castilla
y la Verdad, en realidad una sátira en la que podemos encontrar diálogos entre
el galán Portugal y la dama Castilla como éstos:
“Portugal
[P]: Caracena viene / Portugal voló.
Castilla
[C]: Es reyno con alas?
P:
Bien lo sabéis vos.
C:
Qué motibo tubo / su separación?
P:
Mantua te lo diga /sino la razón.
C:
Pudo haver remedio?
P:
Esso no sé yo [...]
C:
Los sebastianistas?
P:
Esso se acabó / que oy Berganza buela / pero Austria no [...]”[31].
Unos años antes, el desastre de las
Linhas de Elvas, magnificado por la participación en la campaña de Luis Méndez
de Haro, principal ministro de Felipe IV, sirvió para componer otra sátira
parateatral: El engaño en la victoria.
Comedia famosa. Su argumento se resumía en “Guerra publica, españoles, / D.
Luis de Haro contra Yelbes, /fiero general de tanto / volante escuadrón de
liebres” y sus dramatis personae era
el siguiente:
Los
galanes hacen portugueses. Dª
Luisa de Guzmán hace el Rey.
D.
Luis de Haro hace el Bobo.
España representa las damas.
El
papel de unos ladrones La pícara, nuestra caballería.
San
Germán y otro
La plebe, música de la nobleza,
Los
consejeros las barbas.
solfa de D. Juan Hidalgo.
Su
Magestad, aunque se presenta, La
lisonja representa los aduladores[32].
no
hace papel.
Y
de los mismos momentos es una Carta
satírica con motivo de la jornada de Yelbes en la que tampoco ninguno de
los principales mandos de los ejércitos que luchaban en la frontera de Portugal
queda sin ser convenientemente fustigado. Uno de sus párrafos arremete al mismo
tiempo contra Francesco Tuttavilla, Duque de San Germano, y contra Gaspar
Téllez Girón, Duque de Osuna, escarneciéndolos al decir:
“Los
dos Duques del sitio se an buelto Marqueses, arbitrio con el que son señores de
la plaza, el de san Germán dice que no le quiten el govierno que da palabra de
entenderse con los portugueses mejor que hasta aquí, y el de Osuna dice que
trata de retirarse, pues con ese ánimo ya dejó el puesto de la Cavallería el
día de la ocasión y que él no entiende de más guerra que las Corredurías”[33].
También envueltos en críticas,
sátiras y disputas de facciones de corte, entre 1640 y 1668 los restauradores
portugueses desplegaron un enorme esfuerzo de creación y difusión de textos tanto manuscritos como impresos[34],
cuya innegable y vigorosa realidad de esta publicística es posible rastrearla
incluso en el seno de las bibliotecas de quienes se opusieron a ellos en
embajadas o campos de batalla. Así, por ejemplo, Gaspar de Haro y Guzmán,
Marqués del Carpio y Heliche, conservó en su imponente librería los Applausos da Universidade [Conimbricense] a
ElRey N.S. D. Ioāo o IV (Coimbra, 1641) y varios ejemplares de la serie del Mercurio portuguez de la década de 1660, que pudo adquirir durante
el tiempo que pasó en el Castelo lisboeta de S. Jorge “prisionero de la batalla
del Cano de Estremos”[35].
Por
su parte, el ya citado Gaspar Téllez Girón, se hizo con un “Manifiesto de
Portugal en italiano”, el cual cabe identificar con el Manifesto per la Maestà del Re D. Giovanni IV di Portogallo (S.l.,
1647)[36].
Y, por último, Juan José de Austria contaba en su biblioteca con títulos tan
variados como la Restauração de Portugal
prodigiosa publicada bajo el nombre de Gregorio de Almeida (Lisboa, 1643); Le mercure portugais ou relations politiques
de la fameuse revolution d´estat arrivée en Portugal (París, 1643) ;
el Ecco político de Francisco Manuel
de Melo (Lisboa, 1645); y el Iuizo
histórico, iuridico político sobre a paz celebrada entre as Coroas de França e
Castella no anno de 1660 de Duarte Ribeiro de Macedo (Lisboa, 1666)[37].
Con
verdadero asombro y, quizá, con un poco de emulación no contenida, quienes
apoyaron el Portugal de los Felipes en la polémica publicística abierta tras el
Primero de Diciembre de 1640 se presentaron a sí mismos sencillamente
desbordados por una incesante actividad de plumas y prensas.
“No
han cessado los Portugueses desde la hora en que consumaron su perfidia, – escribía Nicolás Fernández de Castro en
1647 – de esparzir universalmente por todas
las plazas del Mundo unos y otros escritos, traduzidos en todas lenguas”[38].
Algo incrédulo, el autor de Portugal
convenzida continuaba exponiendo la pasmosa actividad de los defensores de
la nueva Monarquía de D. Juan IV para conseguir publicar “oy un manifiesto,
mañana una historia, otro día un libro, otro un volumen, y en movimiento
continuo esta ocupación, girando sin sosiego”[39].
A
su juicio, la respuesta que a ese incensante trasegar de textos se había dado
en nombre de Felipe IV no había sido la más adecuada porque:
“Han
escrito novíssimamente por el derecho de V.M. los iuristas como si fuesen
theólogos, y los theólogos como si fueran iuristas, y los historiadores como si
tubieran una y otra disciplina. Y se andan passeando por el mundo Caramueles
con Anti-Caramueles, y defensas de Caramueles, Manifiestos y Anti-Manifiestos,
Pellizeres, Suárez, y otros libros y discursos deste género, que como se
uvieran contenido dentro de los límites de su professión y el theólogo tratara
de los puntos morales, el iurista de la iurisprudencia, y el chronista de las
historias, verdaderamente servían bien a adornar esta Esparta, y a dissipar las
tinieblas que contra la clara iusticia de V.M. ha sacado de lo profundo del
abysmo la furia de los contenedores”[40].
A
la luz de sus resultados, el análisis que Nicolás Fernández de Castro hacía
sobre la respuesta dada a los polemistas prorrestauradores no parece del todo
desatinado.
Apenas
unos años después de la aparición de esta obra, Juan Alonso Calderón elaboró,
como complemento a su Portugal concluido,
lo que viene a ser una primera relación bibliográfica de testimonios publicados
de la polémica que, precisamente, cierra Nicolás Fernández de Castro. Aunque
Alonso Calderón estime que los títulos portugueses habían sido convenientemente
contestados, el análisis de su “Libros que an salido apoiando la tiranía de
Bragança i en fabor de el Rey Nuestro Señor” no permite dudar de la muy
distinta actividad de ambas publicísticas, al mismo tiempo que vuelve a
testimoniar el impacto de las prensas prorrestauradoras en España[41].
Aunque
bien es cierto que el volumen de papeles manuscritos incrementa ampliamente el
volumen de textos en circulación, considerando en su conjunto las piezas
impresas que formarían parte de un hipotético corpus de la publicística profilipina de 1640 a 1668, la Monarquía
Hispánica no parece haberse empeñado demasiado en publicar su apoyo del Portugal de los Felipes, salvo en el trienio que
sigue al Primero de Diciembre y en la última década de la Guerra, la que va de
1658 a 1668[42].
Sin duda, la atención prestada al
enfrentamiento hegemónico con Francia en Cataluña y otros escenarios europeos,
que no se resolverá hasta, precisamente, el año 1659 con la firma de la Paz de
los Pirineos, ayuda a explicar la relativamente escasa actividad publicística
que media entre la caída del Conde Duque de Olivares, en 1643, y la definitiva
reactivación de los planes para la recuperación de Portugal[43].
Por otra parte, no se ha de olvidar que la publicística antifrancesa, que se ocupaba
en lo esencial del frente pirenaico, estaba asentada en una sólida tradición
que, además, desde 1635 se había avivado con firmeza en el marco de la fase
final de la Guerra de los Treinta Años con la creación de una suerte de taller polemista próximo al círculo de
Gaspar de Guzmán[44].
No
obstante, parece haber existido otra razón que ayudaría también a explicar la
relativa debilidad de la publicística antirrestauradora: lo que ésta podría
tener de antiportuguesa. Hay que evocar aquí la activa presencia en la corte
madrileña tanto del grupo de fidalgos
como del de banqueros asentistas de origen portugués, cuya fidelidad y
servicios a la Corona eran, de un lado, absolutamente necesarios y, de otro,
venían a ser revestidos del indudable valor simbólico de haber venido a ser el
verdadero Portugal de los leales.
En este
sentido, es el propio José de Pellicer quien da noticia de que una segunda
edición añadida del “papel de la sucesión de los reinos de Portugal y el
Algarve” que había compuesto había sido detenida por orden del Consejo Real
“por cuanto los portugueses absentistas se quejan de que dice los llama
cristianos nuevos”[45].
En términos no muy distintos se manifiesta el citado Nicolás Fernández de
Castro a propósito del eco que su Portugal
convenzida había tenido en Madrid, donde su obra habría sido juzgada “de
imprudente y desattenta por la mordaçidad con que en muchas partes hiere a los
mesmos auctores portugueses, a quienes responde, y a los rebeldes, auctores de
la rebelión, y a todos los Portugueses en común y al Reyno de Portugal, y a los
Reyes antiguos Portugueses y al tyrano mesmo de Portugal que oy es”[46].
La
intención de Felipe IV de continuar siendo el Tercer Felipe después de los
sucesos de 1640, manteniendo la figura de una corte lusitana dentro de la
general de su Monarquía, exigía distinguir siempre entre los que se calificaba
de rebeldes por haber seguido a un tirano y los que serían verdaderos
portugueses. Se restaba, así, una parte importante al mordiente de los escritos
que en el caso antifrancés, sin embargo, se cultivaba con muchos menos recelos.
Por otra parte, la publicística antirrestauradora de 1640 a 1668 responde en
buena medida a iniciativas de facciones y de particulares y no tanto a un
programa coordinado desde las proximidades de la Corona, como sí fue el de la
literatura contraria a la política borbónica en torno al año de 1635.
Además del
particularísimo caso de Gaspar Alonso Pérez de Guzmán, Duque de Medina Sidonia, en torno al cual y a
su célebre desafío se crea un núcleo de publicística específica[47],
entre los que promovieron la publicación de obras relativas al conflicto de
calado mayor que lo meramente informativo[48]
hay que destacar a algunos señalados fidalgos
de la corte, miembros de la facción de los repúblicos
que se habían opuesto abiertamente a los proyectos del Conde Duque de Olivares
y que, a la caída en desgracia de éste en 1643, alcanzaron un gran predicamento
dentro de la pequeña corte portuguesa de Felipe IV.
Por
ejemplo, fray Antonio Séyner, autor de un Historia
del levantamiento de Portugal publicada en Zaragoza en 1644 y que destaca
porque su narración del Primero de Diciembre viene a hacer responsable de la
pérdida de Portugal a la política del Conde Duque, estaba estrechamente
vinculado a la casa los Mascarenhas-Montalvão, para los que incluso compuso una
biografía de su ilustre antepasado João de Mascarenhas[49].
Asimismo, el Portugal unido y separado
que Pedro de Valenzuela dio a la imprenta en 1658 está dedicado expresamente al
Duque de Abrantes, Agostinho de Alencastre, una de las figuras más importantes
del círculo de los fidalgos de la
corte. Sin entrar en que algunos de estos portugueses felipistas se
convirtieron ellos mismos en autores de textos antirrestauradores, como
Jerónimo de Mascarenhas, cuya Campaña de
Portugal por la parte de Estremadura el año de 1662 se publicó en Madrid un
año más tarde.
Podría
concluirse que, de algún modo, dentro de la publicística indudablemente
antirrestauradora publicada entre 1640 y 1668 cabe distinguir dos propuestas
bien diferenciadas. De un lado, la que está vinculada a la nobleza que mantuvo
su fidelidad a Felipe IV y que, nutridos en la oposición antiolivarista de las
décadas de 1620 y 1630, propone un Portugal unido y separado, parafraseando el
título de Valenzuela, que respete íntegramente los términos de agregación
política y particularismo establecidos en las Cortes de Tomar de 1581, cargando
la culpa tanto en los actos personales de los promotores de la Restauração,
empezando por D. Juan IV, como en la mala política de Olivares y sus criaturas,
empezando aquí por Diogo Soares[50].
De otro lado, habría habido una segunda
publicística contraria a la entronización de los Braganza que se
incardina en la defensa universal de la hegemonía de los Habsburgos españoles y
que no tiene reparos en criticar abiertamente y con extrema dureza de palabra
la, así llamada, traición que los rebeldes habrían cometido con toda
naturalidad.
Esto hace
posible que fray Nicolás de Velasco pueda, en su Breve compendio de las causas y motivos que an tenido los rebeldes de
Portugal, proponer:
“Y
para que el resguardo y perpetuación desta paz y que no aya memoria desta
rebelión ni un átomo de resquecio que la resucite ni una leve ymaginación, a de
quedar borrado este nombre de Portugal y en todos los ynstrumentos se a de
yntitular el Rey de Castilla y León, de la recuperada España y provincias de
Duero i Miño, Serranías de los Montes, Beira y Alentejo, Campos de Ourique y
Hielves, Reyno de Algarve y de las demás provincias de alende y aquende, con
las yslas adjacentes, reunos de la Asia, Brasil, Ytiopía, costas de la África y
de las demás Orientales, del Mar Occéano i Bengala, ormuz y lo demás del Nuevo
Orbe”[51].
Frente
a tamaño manifiesto que llama a borrar el
nombre de Portugal incluso de la intitulación real, fray Antonio Séyner se
dirigía en término muy distintos a los lectores de su Historia del levantamiento de Portugal:
“Y
porque en materia tan grave se deve escrupulizar el hablar de aquella Nobleza
generalmente (quando ni del Pueblo que con pretextos falsos fue engañado, se
deve dexar la verdad obscura), digo que siempre que en este libro repitiere
este término, Portugueses, no es mi intención hablar de toda la Nación en
común, sino de solos los sediciosos que fueron la levadura de toda aquella masa
y los motores del levantamiento. Pues fuera ofensa, y grave, deslustras a bulto
(en lo general de sediciosos) tanta Nobleza como quedó sin mancha, sin aver
tenido noticia de maldad semejante”[52].
En
suma, la publicística antirrestauradora es, con mucho, menor que la desplegada
por los defensores de la separación lusitana, a la que intentó responder con
una política de antimanifiestos que
dejan claro que no llegó a tomar la iniciativa casi en ningún momento.
Asimismo, se vio afectada por una expresa intención oficial de mantener la
imagen de los portugueses leales y, a la postre, perdió especicidad al
subsumirse en esa suerte de polémica universal que la Monarquía Hispánica
desplegó contra sus dominios rebeldes y potencias enemigas.
No
obstante, no se puede dudar de que entre 1640 y 1668 desarrolló algunas
estrategias propagandísticas interesantes, como el recurso al teatro, incluso
con la visita de compañías teatrales a las fronteras, como acaba de dar a
conocer Rafael Valladares[53].
Igualmente, parece haber sacado un partido indudable a lo religioso.
Además
de algunos sermones[54]
y de obras de carácter profético, como las Victorias
y triumphos contra Portugal por Castilla mediante Christo Sacramentado, de
Francisco Jiménez Santiago[55],
la organización de campañas de oración y preces en favor de los ejércitos de
Felipe IV se cuenta entre los expedientes propagandísticos más destacados. Al
haberse conservado algunos papelones o carteles impresos con los que se
convocaba a la población a participar en semejantes rogativas y procesiones es
posible conocer esta política de mostrarse bajo la “tutela do sagrado”, si
tomamos el título de un interesantísimo artículo de Joāo Francisco Marques[56].
Tal
es el caso de la Piadosa y festiva
aclamación con que la insigne cofradía de la Virgen Santíssima de Regla
apellida el amparo de su gran reina en los sucessos de la Española Monarquía,
empressas de su zeloso Rey, progresso de sus Católicas Armas y glorioso fin de
la desseada paz, largo incipit
que responde a una “solemne processión y octavario” de la Virgen de Regla que
se celebró en la Casa Profesa de los jesuitas sevillanos en 1643[57].
Pero el que parece haber sido el culto que recibió una mayor atención con
vistas a apoyar a los ejércitos de Felipe IV fue el de San Miguel Arcángel,
advocación, por otra parte, muy apropiada para luchar contra los que se
consideraban rebeldes desde 1640.
El
padre mercedario Francisco del Espíritu Santo pronunció, en Valladolid, el 8 de
mayo de 1660, un sermón el día en el que se conmemoraba la aparición de San
Miguel, invocando con toda franqueza a luchar bajo el patrocinio del Arcángel
contra los “que ya reveldes, ya tyranos” se habían conjurado contra la Corona
de Felipe IV y, animoso, llamaba “al arma, al arma, fuertes Españoles, que ya
la victoria es nuestra, y ia el triungo está conseguido”[58].
Después de la resolución de la revuelta catalana, aquellos rebeldes no podían ser otros que los portugueses.
Eduardo
Báez Macías ha estudiado el patrocinio del Arcángel en la conquista americana[59]
y Miguel Martín Sánchez ha hecho lo propio para el caso canario[60],
mostrando como el providencialismo se mezcla con lo apocalíptico en este culto,
lo que quizá explique la insistencia en la consecución de una paz universal no exenta de sentido
escatológico. Sobre las estampas de la Inmaculada Concepción, el Santísimo
Sacramento y San Miguel, un cartel impreso aparecido en Sevilla en 1643 rezaba:
“LA
COFRADÍA DEL SANTÍSSIMO SACRAMENTO, SITA EN EL SAGRARIO DE LA SANTA IGLESIA
MAYOR, EN DESEMPENO (sic) de su
piadoso afecto, con que ha procurado siempre la paz tan desseada y felices
sucessos en estos Reynos de España a _______________ de febrero consagra
festivo aplauso de la naturaleza Angélica, a el Virrey de Cherubines, a el
milagro de el Cielo, a el Capitán General de el siempre triunfante exército de
el Omnipotente Dios, a San Miguel Arcángel, si Príncipe de la Iglesia, único
assylo de este Católico Imperio, de cuya protección asegurada se promete oy la
piedad alivios de tanto ahogo como al presente oprime tanto celoso pecho. Y
porque con más fervor se excite la devoción al logro de aquesta súplica, estaré
de manifiesto Christo en el Sacramento, cuyo inefable Mysterio entre ardores
crecidos de su amor nos dexó su Magestad, si por invencible escudo contra
rebeldes armas, por muro inexpugnable de nuestra viva Fe.
Predica este día el señor Doctor
Juan Ruyz Docas, Cura del dicho Sagrario, Y por la mañana Comunión de los
Hermanos y a la tarde solemne processión general por fuera de la Iglesia”[61].
Otros
impresos y manuscritos fechados también en ese año de 1643 dan cuenta de otras
procesiones y rogativas celebradas por distintas cofradías o confregaciones en
honor de San Miguel “por los felices sucessos de esta Monarchía y paz
universal”[62]. Una
de ellas, de la congregación hispalense de los caballeros de la Santísima
Trinidad, nos informa de cómo, en respuesta a “varias cartas sin autor que se
an estendido en orden a estender y afervorar la devoción del gloriosíssimo
Archángel san Miguel”, se convocó a toda la ciudad a un triduo solemne en su
honor, para lo cual “imprimiéronse para
este fin y publicidad carteles por toda la ciudad”[63].
Los carteles de los que aquí se
habla debieron ser similares a los antes reseñados y, sin duda, esas “varias
cartas sin autor” que promovían la devoción del Arcángel fueron ejemplares de
una difundidísima Copia de una carta que
se ha embiado a diversas partes destos Reynos exortando a la devoción del
glorioso Arcángel San Miguel, un impreso en folio de apenas cuatro páginas,
del que se registraron distintas impresiones, normalmente con una estampa de
San Miguel y el lema de su nombre, Quis
sicut Deus[64]. Y,
en efecto, en ella se anima a la devoción del Arcángel que expulsó a “los que
avían pecado contra Dios, como rebeldes”, proponiéndose, asimismo, que le
rezasen los soldados y sus mandos, pero también que “[...] no parecerá mal que
en todas las puertas de las ciudades principales y en las de los Templos se
pinte el Arcángel san Miguel”[65].
Conviene
destacar que nos encontramos aquí ante la posibilidad de rastrear una evocación
en las imágenes de San Miguel que tan abundantes fueron en la España de
mediados del siglo XVII, lo que aumentaría el volumen de imágenes que guarden
relación con el conflicto hispanoportugués o que narren algunos de sus sucesos
de armas. Es éste un volumen reducisísimo en el que, por supuesto, no hay nada
similar al extraordinario conjunto del Palacio Fronteira y para el que apenas
se pueden citar algunas representaciones de hechos de armas como ése “entrega
de Olivença y vitoria del Montijo” que formó parte de la decoración funeral en
el túmulo que Toledo levantó en las exequias de Felipe IV en 1665[66].
Pero volviendo al fervor arcangélico
que parecía llegar a todas partes, éste tenía que ver con la decisión de
adoptar a San Miguel como “Medianero y Protector” de los reinos de España,
junto con Santiago, lo que llevó aparejado la declaración, por voto en Cortes
de Castilla, de que el día de la aparición del Arcángel, el 8 de mayo, se
considerase festivo. Y la proliferación de textos sobre los socorros celestiales a las tropas de
Felipe IV se debía, precisamente, a esa declaración, habiendo elegido el
monarca, en palabras del Padre Niéremberg, “para humillar sus rebeldes, al
mismo que escogió Dios para humillar los suyos”[67].
Es también este jesuita quien mejor narra el origen de aquella devoción, que
hay que relacionar con la difusión de una revelación que, ya en 1614, el
visionario capuchino fray Severo de Tovar habría hecho conocer a Felipe III y
que, dos décadas más tarde concluía en el renovado culto del “Capitán General
de los exércitos del Cielo”[68].
No
obstante, en este y otros ejemplos de búsqueda de la protección de los cielos
se descubre más que una amenaza exterior o la rebelión de unos dominios. La
crisis de la Monarquía a mediados del siglo XVII fue percibida por los propios
súbditos del Rey Católico como una consecuencia de los que entonces se llamaban
pecados públicos y para los que
también se impetraba el destierro a los cielos. En esto, sin duda, es
extraordinariamente significativo que las sucesivas derrotas sufridas en el
último decenio de la Guerra de la Restauración portuguesa provocaran el
relanzamiento de una política de reformación similar a la que había abierto el
reinado de Felipe IV allá por 1621. Fruto de ella fue, por ejemplo, el
recrudecimiento de los controles de viajeros y andantes en corte por el que se
obligó a realizar inspecciones continuas de todos los huéspedes de los mesones
y otras casas de la corte en busca de “pecadores”[69].
Y
aún después de la firma de los tratados de 1668 habrían de surgir algunas
figuras de visionarios que vaticinaban la recuperación definitiva de Portugal,
como la Hermana Manuela de la que una semblanza biográfica señala que:
“Dixo
dicha muger la avía manifestado Dios bolberían pronto las guerras con Portugal
y su corona a la de Castilla y que avía de ser ella (en ávito de hombre) el
capitán del exército que se conquistaría. Y que la merced que su Magestad la
havía de hacer por dicha conquista y servicio avría de ser pedir se la hiciese
a cierta persona y la que la gobernava la pidió tubiese algún puesto en el
exército y el dicho hiço traer espadas negras para que antes se instruiere”[70].
Esta
atmósfera de crisis providencialista, sin duda, sirvió también para dinamizar
la discusión comunitaria a la que antes nos referíamos y en la que se unieron
manifiestos antirrestauradores con debates internos. Un caso que muestra hasta
qué punto estaba desarrollado ese marco de discusión lo encontramos en la obra
de María de Guevara Manrique, Condesa de Escalante, y casada en terceras
nupcias con Andrés Velázquez de Velasco, el “C Descalante” representado en la
“Batalha do Ameixial 8 julho 1663” de la Sala de Batallas del Palacio
Fronteira. La Condesa publicó varias obras, distintos memoriales en favor de su
casa y unos extraordinarios Desengaños de
la corte y mujeres valerosas pensados para que el maestro del Príncipe
enseñase con ella a leer al futuro Carlos II y que contiene capítulos
impagables como el titulado “De las desatenciones que tienen los hombres con
las mujeres proprias”[71].
En
esta obra María de Guevara hace algunas alusiones críticas a las campañas
portuguesas, a propósito de la necesaria recompensa que se debe hacer a los
soldados que luchaban en ella, y la larga guerra aparecía también menciones en
dos memoriales sobre los servicios prestados por la casa de Escalante a la
Corona que la Condesa dio a la imprenta en 1654 y 1656 con la pretensión de que
Felipe IV le concediera el oficio de ballestero mayor[72].
Gracias a ellos es posible saber que Doña María, ya antes de que su tercer
esposo fuera hecho prisionero en Ameixial, tenía un muy concreto interés por la
marcha del conflicto fronterizo, puesto que las rentas de su madre, Francisca
de Mendoza y Acevedo, no se podían cobrar por estar “a la raya de Portugal y
consistir en dehesas y juros”.
Pero
es en un papel que circuló manuscrito bajo el título de Tratado y advertencias hechas por una mujer celosa del bien de su rey y
corrida de parte de España donde la Condesa de Escalante se ocupa con todo
detalle de la marcha del conflicto hispanoportugués a la altura del año de
1663, asegurando que “esta guerra de Portugal la emos de mirar más por
reputazión que por ynterés y yo afirmo que no es contra christianos, supuesto
que vienen los yngleses erejes a darles las vitorias”[73].
El Tratado entra de lleno en la cuestión de
la gracia real al hilo de las
recompensas que tenían que hacerse a las familias de los combatientes
muertos, heridos o prisioneros en las guerras de Portugal, en una clara alusión
a su propio estado después de que Andrés Velázquez de Velasco hubiera sido
trasladado hasta Lisboa tras la batalla de Ameixial. Aunque, antes de esto, consciente de lo
extraordinario de que una mujer saliese a la palestra pública para expresar
opiniones como éstas, María de Guevara interpela directamente a Felipe IV con
un:
“Dirá
Vuestra Magestad: ¿quién mete a una muger en esto?. A que respondo que arta
lástima es que lo lleguemos a entender las mugeres tan vien como los hombres y
a sentirlo mejor”[74],
al que seguirá un no menos elocuente:
“Ea,
Señor, pues allá los alienta una muger [Dª Luisa de Guzmán], aliéntelos aquí
otra. Bien sabe Vuestra Magestad que yo sé hazer libros y memoriales, y assí me
atrebo a hazer éste, zelossa del seruizio de Vuestra Magestad y arta de oýr
dezir que nadie se atrbe a dezir lo que siente, porque no le traguen los
dragones que todo lo aplican para sí”[75].
La
Condesa dirá que hubiera querido “ser una amazona” para luchar por sí misma,
pero que, no pudiendo hacerlo, había compuesto aquel Tratado en el que informaba al rey de cuanto los ministros no le
querían comunicar: “y yo digo lo que dize el pueblo y lo que se me alcanza como
buena bassalla”[76].
Leyendo el
texto del Tratado y advertencias hechas
por una muger no se puede dejar de reconocer que la situación de la guerra
de Portugal se ha convertido en una excusa para presentar cuestiones bien
distintas, aún más generales y de hondo calado comunitario, como la
dispensación de la gracia real o la toma de decisiones en la corte, errada a
juicio de Escalante.
La Condesa
no dudó en arremeter contra los portugueses de la corte, acusándolos de falsa
lealtad y, por tanto, juzgando injustas y sin fundamento las mercedes que
recibían de la Corona. Sin demasiadas contemplaciones propone que con ellos se
proceda a una “espulsión como la de los moriscos”, pues, a su juicio, “no son
más que espías dobles y sólo están esperando a dezir viva quien benze”[77].
Quizá María
de Guevara hubiera considerado que los memoriales que Fernando de Noronha iba a
remitir al Consejo de Castilla en 1670 para que se modificasen las últimas
voluntades del Conde de Linhares, su padre, eran una prueba de la doblez
interesada que ella denunciaba. Sin embargo, es muy posible que se equivocara
porque los herederos de aquella Casa siguieron al servicio de los Austrias
hispanos y, después, de los Borbones. Se abrieron entonces nuevos horizontes a
la nobleza de origen portugués, cuya memoria llega a lugares tan distantes como
el Nuevo León mexicano, donde el virrey Fernando de Alencastre Noronha Silva,
heredero de Miguel y Fernando de Noronha, fundó la ciudad de Linares en honor
de su linaje. Aunque, entre papeles,
batallas y público barroco, allí donde
dice rebelión diga división, donde dice rebeló diga dividió.
Apéndice I
Carta satírica con motivo de la jornada de Yelbes.
Biblioteca
Nacional de Madrid, Mss. 1866819.
Carta de avisso.
Mándame vm
le escriva lo que se dice en Madrid después de el sucesso de Yelbes y avissaré
a vm de lo que dice todo el mundo:
Su
Magestad, Dios le guarde, como tan prudente no dice nada. En el Consejo de
Estado y de Guerra dicen a todos que no lo entienden, pero que lo dejen estar.
El
señor don Luis [de Haro] se disculpa diciendo que no pudo atender a la
distribución de los hórdenes porque su Magestad le tenía ocupado en unas
consultas del bureo.
Los
dos Duques del sitio se an buelto Marqueses, arbitrio con el que son señores de
la plaza, el de san Germán dice que no le quiten el govierno que da palabra de
entenderse con los portugueses mejor que hasta aquí, y el de Osuna dice que
trata de retirarse, pues con ese ánimo ya dejó el puesto de la Cavallería el
día de la ocasión y que él no entiende de más guerra que las Corredurías.
El
Marqués, que hiço mucha falta, pues con unas compañía divirtiera a el enemigo y
que lo herró su padre.
Los
que pelearon dicen buenas cosas de los que huyeron, menos de Medellín.
Los
portugueses dicen que nuestro ejército se componía de çapateros, pues no
toparon más que cabos y çerote.
Los
frailes franciscanos diçen que el cordón estaba sin horden porque no tenía
nudos.
Las
monjas dicen que las dejen salir a sitiar a Yelbes, y que si no hicieran más,
que no arán menos.
Los
árbitros [i.e. arbitristas] dicen que
se remediará todo haciendo que el Tajo corra hacia Madrid y el rebés hacia
Lisboa.
Los
Consejos declaran que el portugués hace fuerça, y los letrados porfían no les
para perjuicio porque su ejército era menos.
Hecha
sentencia el señor Don Juan de Góngora y condena costas.
Los
señores de la corte parecen santos, pues oye Dios sus oraciones.
Los
políticos dicen que esto a sido raçón de estado.
Los
filósofos añaden que sin causa no ay efecto.
Los
tertulianos, se saquen reberendas para hordenar la milicia de la Corona y
grados.
Los
asentistas dicen que de todo el empeño que an de tomar satisfacçión.
Los
villanos dicen que esto está como a de estar, pues ellos acuden a la guerra con
pechos y los cavalleros con espaldas.
Los
eclesiásticos dicen que éstas son las diligencias de la bulla de los millones.
Las
beatas diçen que ya tenían bisto el sucesso por rebelación.
Los
médicos que el Reyno se ba acabando a toda priessa y que ya no tiene más cura
que el de la Parrochia y con esto dicen los camándulos que lo encomienden a
Dios.
Los
mercaderes no saben cómo an de conserbar sus tiendas después que ben perdida la
del Emperador.
Mortara
diçe que le embíen allá al Señor Don Luis para que acabe con la guerra de
Cataluña.
Fuensaldaña,
que no tengan pena de nada, pues por Milán lo ba remediando todo.
Peñaranda
avissó que aora se reconoçerá la falta que haçe a el Reyno. El de Castrillo
despachó Correo que ya viene de los galeones de lo que no ay avisso.
De
Roma ay cartas, diçen que para que descanse España, ya le están haciendo la
cama en Francia.
Los
catalanes dicen que no se admiran del sucesso, pues no fue mucho que los
soldados de nuestro ejército estubieren dormidos si el enemigo madrugó tanto.
El
Príncipe de Condé dice que ay Portugal y que no ay Flandes.
Las
putas diçen que no ay que dar cuidado, pues ellas tienen ajustadas las paces de
Francia.
El
Señor Don Juan de Austria y el Señor Don Luis de Aro dicen que justamente an de
ser los pribados del Govierno.
Por
Galicia hechan menos los portugueses al ir Don Luis.
Los
que dicen la Verdad dicen que nos quieren creher.
Los
impressores y los ciegos dicen que hacen un assiento con su al quitar que les
baldrá muchos millones, como les quiera dejar sacar el interés de los
pasquines.
Las
fregonas de la corte fueron a reñir con los moços de retrete, diciendo que an
oýdo deçir que el servicio de su Magestad está perdido, que le quiten la
cámara.
Y
yo digo que esto es lo que passa.
Olvidávaseme
de decir a vm como después que el señor Don Luis a buelto a Madrid, y más en la
gracia de su Magestad que antes, y como los pronósticos dicen que en el juiçio
del año les faltava de poner como esta Quaresma en Madrid abrá de sobra güebos,
por las muchas gallinas.
Apéndice II
“Libros
que an salido apoiando la tiranía de Bragança i en fabor de el Rey Nuestro
Señor”, en Juan Alonso Calderón, Portugal
concluido y el tirano Braganza conbenzido de sus mismos argumentos por el Rei
Católico y obligación de el Papa para salir contra ella con anbos cuchillos.
Biblioteca
Nacional de Madrid, Mss. 633, fols. 3 r.- 4 r.
Manifiesto
sin nombre de Autor, impresso en Lisboa por Paulo Crocerbe (sic), el año de 1641, a quien satisfizo
con brevedad y buenos fundamentos el P. J. de Caramuel en el año de 1652 (sic). Impresso en Anberes año de 1642.
El
Padre Mascareñas apoyando con doze fundamentos el lebantamiento del tirano
Braganza, a quien respondió con erudición y gravedad de estilo Don Juan Adán de
la Parra, Inquisidor apostólico del Reyno de Murcia, año de 1642, en un libro
yntitulado Apolojético contra Braganza, libertad de Portugal, sin nombre del
autor.
Otro
pequeño, Lusitania liberata, demás de el de Don Antonio de Sousa Mazedo.
Otro,
de Sucesione Regne Portugali, a que satisfizo un doctor inglés, y ambos
estampados sin nombres de autores.
Una
carta en lengua castellana que Portugal escrivió a todos los Príncipes estraños
en lengua latina con título de Portugalii Prenesis, que se tradujo en lengua
latina y otros dibersos papeles en la flamenca, que se publicaron en Holanda y
andan impressos.
Otro
libro anónimo estampado en la oficina Zeberiana año de 1641, intitulado
Portugaliae seu regis Portugaliae Regnis.
Otro
anónimo impresso en París año de 1641 intitulado Panegiricum apologeticus.
Otro
Pronóstyco y respuesta a una pregunta de un cavallero ylustre por Manuel de
Morays, lucitano, impresso en Leyden año de 1641.
Otro
de los derechos de Don Juan 4 de Portugal de Libio Giota, a que respondió el
Doctor Juan Bauptista Birago, año de 1644.
Diversas
réplicas y papeles sobre la pretención del obispado de Lamego y demás pretensos
embaxadores de Roma por el tirano Braganza, a quien respondió con grande
comprehensión y erudición el señor Don Juan Chumazero y Carrillo, embaxador en
Roma por la Magestad Católica, dignísimo Presidente de Castilla, y Juan
Bauptista Birago.
Otro
intitulado Valatus ovium, sin nombre de autor, dirigida a la Beatitud de
Ynocencio 10, impresso en París, año de 1653, de horden de los tres estados de
Portugal.
El
Doctor Francisco Belasco de Gouvea, Iusta aclamación de el Rey de Portugal Don
Juan 4º, impresso año de 1644 en lengua portuguessa, es de a folio.
Antonio
de Sousa de Macedo imprimió otro libro, año de 1645, que intituló De Portugal
Libertado de el dominio injusto de los castellanos en lengua latina, es grande
de a folio, y sigue en todo a Belasco, su maestro.
Don
Jospeh Pellizer de Tobar Abarca, Cavallero de el horden de Santiago, coronista
mayor de su Magestad, imprimió año de 1640 un papel curioso en favor de la
Magestad Cathólica con sus líneas reales que tuvo para ser Príncipe de aquella
Corona.
Un
anónimo anglo, que escrivió por el Rey nuestro Señor, intitulado Disertario
iuridica de la sucessión de el Reyno de Portugal. Impresso año de 1644.
Antonio
de Fuertes Viota, cathedrático en Bolonia, un Anti-Manifiestum, impresso en año
de 1643.
Fray
Joseph Laýnez, Predicador de su Magestad de la horden de San Agustín, haze un
discurso contra Portugal en el prólogo de el libro que yntituló el Privado
Christiano.
Fray
Angelo de San Francisco y Victorio Siri, limosnero de Francia, en su Mercurio o
ystoria de este tiempo.
Don
Nicolás Varnuleyo, una apologia Pro domo Austriaca.
Todos
los modernos impressos de el año de 1641 que an salido de historias
particulares tratan de el lebantamiento de el tirano Braganza, unos
aplaudiéndolo y otros condenándole conforme a sus afectos, que son largos de
referir y los antiguos desde la unión con Castilla.
Luis
Yscebola de Santa Marta en la última impressión de la Historia genealógica de
la cassa Real de Francia, tratando de los Reyes de Portugal, escreve en fación
de el tirano como tal balido de aquel Reyno.
Don
Nicolás Fernándes de Castro, Cavallero de el horden de Santiago, del Consejo de
S.M. Cathólica, su senador de Milán y consultor de el Virey de Siçília, estampó
año de 1648 su Portugal convenzida con la razón para ser venzida. Autor de
grandes noticias y que satisfaze bien a quanto oponen los Portugueses contra
nuestro Gran Monarcha.
Apéndice III
Apologético contra el tirano y rebelde Verganza, y coniurados, Arzobispo de Lisboa, y sus parciales, en respuesta a los doze fundamentos del Padre Mascareñas.
1643. Zaragoza. Por Diego Dormer.
4º. 101 fols.
Pro Rege Catholico de vano et ementio Lusitaniae Regis titulo adversus alias Bragantiae Ducem ex fellonia omnis illius Ducatus iurisdictionis expertem ad excelentissimum Mediolanensem Senatum legale responsum.
S.a., n.l., n.i.
Fol. 14 fols.
Primavera y flor de los mejores romances y sátiras que se han cantando en la corte. Añadidas diversas poesías y aora nuevamente añadido el Romance que se hizo a la entrada de Galicia en Portugal [...].
1659. Madrid. A costa de Antonio Riero, por Pablo del Val.
12º. 239 fols.
Responsio iuridico.politica.
Risposta giuridico-politica. [...] Ad librum inscriptum Ivra Ioannis IV
Portugalliae Regis, etc., a Livio Giotta, etc. In qua primo reijciuntur
praetensiones inhiantium Coronae Portugalliae, secundo firmantur iura Sereniss.
Regis Catholico super eodem Regno. Tertio probatur Rebellio et Vsurpatio
Ioannis Ducis Brigantini. Quarto ostenditur nullum à Duce Brigantino assertum
Legatum esse Romae recipiendum. [...].
1644. Augustae Vindelicorum. Ioannis
Praetorij.
4º. 103 págs.
1641. Anberes. En la oficina Plantiniana de Balthasar Moreto.
4º. 212 págs.
Respuesta al manifiesto del reyno de Portugal. [...] y en ella haze evidente demonstración del derecho del Rey D. Philippe el Prudente [...] y prueba [...] que el duque de Bergança no tiene ninguno a la Corona.
1665. Santangel de la Fratta. En la enprenta Obispal.
4º. 243 págs.
Ioannes
Bargantinus Lusitaniae illegitimus rex demonstratus [...].
1642. Lovanii. Typ. Everardi de
Witte.
4º. 245 págs.
Copia de una carta que escrivió un cavallero de Cádiz a otro amigo suyo, en la que le da cuenta del feliz sucesso que tuvieron cinco navíos de Dunquerque contra quarenta y seys de Portugal y Francia. Sucedido en onze y doze de Setiembre de este año de 1641.
1641. Sevilla. Por Francisco de Lyra.
4º. 4 págs.
Copia de carta que el [...] Marqués de Torrecuso embió a su Magestad desde la ciudad de Badajoz en que le da cuenta del sucesso que han tenido sus reales armas contra el exército de Portugal en aquellas fronteras, iueves 26 de mayo deste año de 1644.
1644. Sevilla. Por Iuan Gómez de Blas.
Fol. 4 págs.
Copia de una carta escrita de la ciudad de Lisboa a la corte dando cuenta de las grandes presas que la Armada de Inglaterra ha hecho en la costa de Portugal y toma de Cascaes en 24 de iulio de 1650.
1650. Granada. En la Imprenta Real por Francisco Sánchez y Baltasar de Bolíbar.
4º. 2 fols.
Copia de una carta remitida desde el campo sobre Monçon, en las fronteras de Portugal, a un cavallero de esta corte, dándole cuenta de lo sucedido en quitarles a los Portugueses el socorro que querían introducir por el Miño a dicha plaça, sucedido el sábado siete deste presente mes de diziembre de 1658.
1658. Madrid. Por Iulián de Paredes.
Fol. 4 págs.
Copia de una carta escrita desde Monzon a un cavallero de la ciudad de Santiago.
S.a. [1659], n.l., n.i.
Fol. 3 fols.
Copia de carta escrita de un cortesano de Lisboa a un ciudadano de Cádiz, en la que le da qüenta de las dissensiones y calamidades que en Portugal se padecen por la obstinación de los Rebeldes de aquel Reyno. Traducida de portugués en castellano por un vezino de la corte de España, año de 1663.
S.a.[1663]. Madrid. Por Francisco Nieto.
4º.
Copia de carta venida de Badajoz que avisa la salida del exército de su Alteza del señor Don Iuan de Austria en campaña, lunes siete de mayo de mil y seiscientos y sesenta y tres.
1663. Madrid. Por Domingo García Morrás.
Fol. 4 págs.
Copia de carta venida del exército en que se avisa la toma de Ébora ciudad y el feliz sucesso de las armas de su Magestad.
1663. Madrid. Por Francisco Nieto.
Fol. 4 págs.
1663. Jaén. Por Joseph Copado.
Fol. 4 págs.
Copia de una carta escrita de
la ciudad de Córdova a Don Iuan Gómez de los Ríos que impressa se remitió a
esta ciudad de Granada que contiene los felizes sucessos que han tenido las
católicas armas de su Magestad. Su fecha de dicha carta de 23 de iunio deste
año de 1663.
1663. Granada. En la Imprenta Real de Baltasar de Bolíbar.
Fol. 2 fols.
Por la Magestad Católica. Discurso legal en defensa del derecho y sucessión del Reyno de Portugal.
1641. Antequera. Por Iuan Bautista Moreyra.
Fol. 52 fols.
Beatíssimo Padre, Don Juan
Chumacero y Carrillo, Embaxador extraordinario de la Magestad Católica, sobre
la exclusión del Obispo de la Mego (sic).
S.a., n.l., n.i.
Fol. 15 fols.
Beatíssimo Padre, Don Juan Chumacero y Carrillo, Embaxador extraordinario de la Magestad Católica, sobre las diferencias con el Colector de Portugal.
S.a., n.l., n.i.
Fol. 12 fols.
Discurso y sumario de la guerra de Portugal y sucesos della [...].
1644. Zaragoça. Por Pedro Verges.
12º. 101 fols.
Discours de la paiz contre le Portugais.
S.a., n.l., n.i.
4º. 15 págs.
S.a. [1662], n.l., n.i.
Fol. 26 fols.
Portugal convenzida con la razón para ser venzida con las cathólicas potentíssimas armas de Don Philippe IV [...] sobre la iustíssima recuperación de aquel Reyno y la iusta prisión de Don Duarte de Portugal. Obra apologética, iurídico-theólogo-histórico-política [...].
1647. Milán. Por los hermanos Malatestas.
4º. 1138 págs.
Exortación al Reyno de Portugal, persuadiéndole buelva a la obediencia de su Rey y Señor natural Don Felipe Quarto nuestro Señor [...].
1658. Madrid. Por Don Francisco Nieto y Salcedo.
4º. 10 fols.
Memorial a la Santidad de Nuestro Beatíssimo Padre Alexandro Séptimo en que se representan las razones y fundamentos jurídicos que deven obligar a su Santidad a favorecer con las armas espirituales la causa de su Magestad Católica contra el Rebelde Portugués.
1660. Madrid. Por Francisco Nieto y Salcedo.
4º. 12 fols.
Anti-manifiesto o verdadera declaración del derecho de los señores reyes de Castilla a Portugal.
1643. Brujas de Flandes. En la casa de Nicolás Breygel.
4º. 272 págs.
[Memorial] Señor. Don Iuan García Alexandre Castillejo [...] continuando su afecto de leal vassallo y porque entiende que la discusión de algunas proposiciones que a V.Magestad tiene ofrecidas se dilata [...] y también que nadale es ajeno de su professión [...] el tratar del derecho de los Reynos y guerras [...] de las cosas de Portugal [...].
S.a. [1667], n.l. [Madrid], n.i.
Fol. 12 fols.
Gazeta nueva de lo sucedido a las Cathólicas armas de su Magestad en los exércitos de Estremadura, Castilla y Reyno de Galicia, hasta veinte de agosto de este año de 1661.
1661. Sevilla. Iuan Gómez Alas.
4º. 8 págs.
Iustificación moral en el fuero de la conciencia, de la particular batalla que el Excelentíssimo Duque de Medina Sidonia ofreció al que fue de Bragança.
1641. Antequera. Por Vicente Álvarez.
4º. 24 fols.
Victorias y triumphos contra Portugal por Castilla mediante Christo Sacramentado, de el tirano revelión y sedicioso alçamiento, de la alevosía portuguesa al fin del año de 40 y de su pertinaz reveldía, alcançados por el rey más soberano del orbe, monarcha singular de dos mundos, emperador de América Phelipe IIII el Grande, prophetizados por uno y otro profeta, David Ps. 19, Abdías en toda su profecía [...].
1642. Écija. Por Luis Estupiñán.
4º. 22 págs.
Campaña de Portugal por la parte de Estremadura el año de 1662. Executada por el Sereníssimo Señor Don Ivan de Avstria [...].
1663. Madrid. Por Diego Díaz de la Carrera.
4º. 138 págs.
A la Católica Real Magestad de Phelippe Quarto Rey de las Españas Nuestro Señor, que Dios guarde, como sus leales vasallos deseamos. Señor. Consiste la mayor felicidad del Príncipe en abraçar los vassallos lo conveniente a la utilidad de la República [...].
S.a., n.l., n.i.
Fol. 14 págs.
Manifiesto al Reyno de Castilla junto en Cortes, en que se muestra la justicia con que la Ciudad de Ceuta desmembrada por leal de la Corona Portuguesa pretende naturaleza en los Reynos de Castilla.
S.a., n.l.,n.i.
Fol. 6 fols.
El privado christiano deducido de las vidas de Ioseph y Daniel que fueron valanzas de los validos en el fiel contraste del pueblo de Dios que escrivía al Exmo. Sor. Don gaspar de Guzmán, Conde Duque de Sanlúcar la mayor [...] el maestro fray Ioseph Laýnez predicador de su Magestad de la Orden de san Agustín. [...] Libro nuevo el privado christiano con los movimientos de las provincias Catalunia y Portugal [...].
1641. Madrid. En la Imprenta del Reyno.
Fol.
Solemne invocación del supremo serafín S. Miguel [...] para que assista y patrocine las armas de España [...] contra sus rebeldes e invasores. Lo predicó en la [...] Iglesia [...] metropolitana de Granada [...] en ocho de mayo de mil y seiscientos y quarenta y tres.
1643. Granada. Por Francisco Sánchez y Baltasar de Bolíbar.
4º. 22 fols.
Después que los sediciosos del Reyno de Portugal, llegando al extremo de la malicia y desvergüença [...].
S.a., n.l., n.i.
Fol. 18 fols.
Pronóstico nuevo, que contiene varios secretos astronómicos y el acabamiento y destruición de los rebeldes del Reyno de Portugal, que sucedió primero de Diziembre del año passado de mil y seiscientos y quarenta, y el felize sucesso que han de tener las Católicas armas de España. Va repartido en tres puntos y al cabo lleva un Catálogo de los Reyes de España, los nombres y años de su Reynado, desde el año de seiscientos y setenta y seis, hasta el presente de mil y seiscientos y quarenta y uno. Compuesto por Francisco de Mena y Cueto, Boticario y astrónomo de esta Corte y natural de Villanueva de los Infantes, cabeça del Campo de Montiel, Reyno y Arçobispado de Toledo.
1641. Madrid. Por Iuan Sánchez.
4º.
Jornada del Señor Don Ivan de Austria contra Lusitania Rebelada. Dedicada a su Alteza. Escrita por Fr. Luis de Mesa.
S.a., n.l., n.i.
4º. 4 fols.
De Monzón rendido, a Dios las gracias. Dióselas en esta oración el domingo 9 de febrero el Doctor Don Pedro Pando Calderón, canónigo lectoral en la santa Iglesia Chatedral de Orense.
1659. Salamanca. Por Sebastián Pérez, impresor de la Universidad.
4º.
Relación fidedigna del origen y principio que tuvo el levantamiento de Portugal, quiénes fueron los conjurados, lo qué en el discurso dél sucedió, y la coronación de su Tirano Rey, Duque que fue de Vergança. Escrita por el Padre Fray Pedro de la Presentación, Religloso (sic) Descalço que se halló a este tiempo en la Ciudad de Lisboa. Dedicada al Excelentíssimo señor Duque de Ciudad Real, Gouernador de la ciudad de Cádiz.
1642. Sanlúcar de Barrameda. Por Diego Pérez de Estupiñán.
4º.
Sucessión de los Reynos de Portugal y el Algarbe, feudos antiguos de la Corona de Castilla. Dados en dote a Doña Teresa y Don Enrique de Borgoña. Tiranizados la primera vez por Don Iuan Maestre de Auís. Conmovidos luego por Don Antonio Prior de Ocrato. Incorporados después en la Monarquía de España por derecho de sangre, y otros ocho diuersos títulos, que justificaron la Vnión en la Real Persona del Rey Don Felipe Segundo el Prudente. Posseídos pacíficamente en el Reynado de su Hijo Don Felipe Tercero, el Piadoso, y últimamente sublevados por los cómplices en el leuantamiento de Don Iuan de Bragança, vsurpando la voz y título de Rey, y quebrantando la fe deuida, omenage hecho y iuramento prestado a su legítimo, verdadero, natural, y soberano Señor Don Felipe Quarto el Grande [...] Presentándola en la Real Iunta de Execución Don Joseph Pellicer de Tobar Abarca [...].
1640. Logroño. Pedro de Mongastón Fox.
4º. 32 págs.
Don Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno Duque de la Ciudad de Medina Sidonia, Marqués y Conde, Señor de la Ciudad de San Lúcar de Barrameda, Capitán General del mar Occéano y costas de Andalucía y Exército de Portugal, Gentilhombre de la Cámara de su Magestad, Dios le guarde. Digo : Que como es manifiesto al mundo la trayción de Iuan de Vergança que fue Duque [...].
S.a. [1641]. Écija. Juan de las Alas.
Fol. 3 págs.
Defensivo contra el frenesí que le ha dado a Portugal en las últimas boqueadas del año admirable de 1640. Y desengaño de la vanidad lusitana. Recetado por Marcelino de Campoclaro, Doctor de Medicina política y dieta de buen gobierno. Dedicado a todo humano lector, como no sea Portugués, de los reuelados al descubierto, ni de los obedientes al dissimulo.
1641. Alcalá de Henares. Por Iuan de Prado.
4º. 124 págs.
A nuestro Santísimo Padre Alexandro VII sobre la provisión de los obispados vacantes en la Corona de Portugal.
1659. Madrid. Por Ioseph Fernández de Buendía.
Fol. 120 fols.
Relación de la famosa vitoria que han tenido las armas de su Magestad (que Dios guarde) que están a cargo del Excelentíssimo señor Don Francisco de Totavila Duque de Sangermán, Governador del exército de Extremadura, en la recuperación de la fuerte villa de Olivença, que tenían tyranizadas las armas del rebelde de Portugal. Sucedida a 30 de mayo deste año de 1657. Y assimismo se refieren las rotas que ha recebido el exército del rebelde sobre las Plaças de Badajoz y Valencia de Alcántara.
1657. Sevilla. Por Iuan Gómez de Blas.
4º. 8 págs.
Relación de la famosa vitoria
que han tenido las católicas armas de su Magestad, govbernadas por [...] Don
Rodrigo Pimentel, Marqués de Viana [...] contra las tropas del rebelde de
Portugal cerca de Villanova de Cervera este año de 1658.
1658. Granada. En la Imprenta Real por Baltasar de Bolíbar.
Fol. 4 págs.
Relación de la famosa vitoria
que han tenido las católicas armas de su Magestad [...] governadas por [...]
Rodrigo Pimentel Marqués de Viana [...] contra las de los reveldes del Reino de
Portugal.
1658. Madrid. Por Iulián de Paredes.
Fol. 4 págs.
Relación en que se da cuenta de todo lo sucedido al exército de su Magestad [...] governado por [...] Luis Méndez de Haro, desde diez y seis de octubre deste presente año de 1658 que salió de la ciudad de Badajoz para el sitio y campaña de Yelves hasta 27 de dicho mes.
1658. Madrid. Por Diego Díaz.
Fol. 4 fols.
Relación verdadera de la segunda victoria que han tenido las armas de su Magestad Católica (que Dios guarde) governadas por [...] Marqués de Viana [...] sobre el sitio de Monçon, contbra el exército rebelde de Portugal sucedido a 12 de diziembre deste presente año de 1658. Donde se da cuenta de los bastimentos, municiones y pertrechos que le quitaron.
1658. Madrid. Por Ioseph Fernández de Buendía.
Fol. 4 págs.
Diaria relación de lo sucedido al exército de Galicia governado por el [...] Marqués de Viana, desde 28 de agosto del año passado de 1658 que entró en el Reyno de Portugal hasta 17 de febrero de 1659 que después de la toma de Monzon restauró la villa de Salvatierra.
1659. Sevilla. Por Iuan Gómez de Blas.
4º. 8 fols.
Relación diaria de los grandes progressos que han tenido las cathólicas armas de su Magestad en el reyno de Galicia governadas por el [...] Marqués de Viana, desde la restauración de Monzon hasta la de Salvatierra y derrotas [...] al exército del enemigo [...] hasta 22 de febrero deste año de 1659.
1659. Sevilla. Por Iuan Gómez de Blas.
4º. 4 págs.
Relación verdadera de los felices sucessos que han tenido las católicas armas de su Magestad, que Dios guarde, contra los rebeldes de Portugal, governadas por el Exmo. Señor Duque de Osuna, Capitán General de la gente de guerra por la parte de Ciudad Rodrigo.
1661. Valencia. Por Gerónimo Vilagrasa.
4º. 8 págs.
Diaria relación de los felizes sucessos que las cathólicas armas de su Magestad governadas por [...] Don Iuan de Austria han tenido por la parte de Estremadura contra el rebelde de Portugal desde lunes ocho de mayo de 1662 [...] hasta martes treinta y uno de octubre de dicho año. Refiérese el número de las plazas que en la provincia de Alentejo se han rendido.
1662. Sevilla. Por Iuan Gómez de Blas.
4º. 22 fols.
Relación de los felices sucessos que han tenido las cathólicas armas de su Magestad governadas del señor Don Ventura de Tarragona, General de la Artillería, a cuyo cargo está el govierno de la fortaleza de Arronches, en la Provincia de Alentejo. Refiérese la toma de la villa de Sousel y el famoso butín que en ella hallaron nuestros soldados y assimismo la nueva pressa de ganado que sacó nuestra Cavallería arrimado a las murallas de la ciudad de Yelves.
1662. Madrid. Por Iulián de Paredes.
Fol. 4 fols.
Relación verdadera de lo sucedido a las católicas armas de su Magestad contra el rebelde de Portugal por la parte de Ciudad-Rodrigo, governadas por el [...] Duque de Osuna [...] donde se da cuenta de la toma de Escallon y de todo lo sucedido desde ocho del mes de iulio hasta diez y nueve de setiembre deste año de 1662.
1662. Madrid. Por Ioseph Fernández de Buendía.
Fol. 4 págs.
Relación verdadera y diario de los buenos sucessos que han tenido las [...] armas de su Magestad [...] contra el rebelde entre Duero y Miño desde el 14 de agosto hata los fines de setiembre de este año de 1662.
S.a. [1662]. Madrid. Por Francisco Nieto.
Fol. 4 págs.
Dos relaciones diarias, primera y segunda, de los felizes sucessos que han tenido las armas de su Magestad (que Dios guarde) contra el rebelde de Portugal entre Duero y Miño por la parte de Galicia donde se declara el número de muertos y prisioneros que ha avido en los dos encuentros este año 1662. Assí mismo se da cuenta de la gran vitoria que ha tenido el Señor Emperador contra el Turco este presente año.
1662. Valencia. Por Gerónimo Vilagrasa.
4º. 8 págs.
Segunda relación diaria de la feliz victoria que han tenido las católicas armas de su Magestad (que Dios guarde) por la parte de Galicia contra el exército rebelde de Portugal, governadas por los señores D. Baltasar Pantoja y el Marqués de Penalva, y prisioneros que ha avido en los grandes encuentros que han tenido.
1662. [Granada] Con licencia en Madrid. Por D. Francisco Nieto y por su
original en Granada. Por Francisco Sánchez.
Fol. 4 págs.
Tercera relación diaria de todo lo sucedido desde el día diez de agosto hasta 21 del dicho al exército de su Magestad en la conquista del Reyno de Portugal por la parte de Galicia, assistido y governado por [...] Pedro Carrillo, Arçobispo de Santiago [...] y [...] Baltasar Pantoja [...] y el [...] Marqués de Penalva.
1662. Madrid. Por Ioseph Fernández de Buendía.
Fol. 4 págs.
Quarta relación diaria de todo lo sucedido desde el día 21 de agosto hasta el 14 de setiembre deste año de 1662 al exército de su Magestad en la conquista del Reyno de Portugal por la parte de Galicia assistido y governado por [...] Pedro Carrillo, Arçobispo de Santiago [...] y [...] Baltasar Pantoja [...] y el [...] Marqués de Penalva.
1662. Madrid. Por Ioseph Fernández de Buendía.
Fol. 4 págs.
Quinta relación diaria de lo sucedido a las católicas armas de su Magestad [...] en la frontera de Portugal, por la parte de Galicia, donde se da cuenta y declara los sucessos de mar y tierra que han passado desde el día treze deste mes de setiembre hasta el día diez y nueve del dicho, assí presas, municiones, y pertrechos, que les hemos tomado, como los navíos y baxeles y como nuestro exército está sobre Moreyra, governado por el [...] Arçobispo de Santiago y [...] Baltasar Pantoja [...] y el [...] Marqués de Penalva.
1662. Madrid. Por Ioseph Fernández Buendía.
Fol. 4 págs.
Sexta relación verdadera de los felices sucessos y vitorias que han tenido las armas [...] del Rey [...] Felipe Quarto [...] governadas y assistidas por [...] Pedro Carrillo de Acuña, Arçobispo de Santiago, y [...] Baltasar Pantoja [...] y el [...] Marqués de Penalva [...] desde 24 de agosto hasta 25 de setiembre que le rindió la Plaça de Moreyra.
1662. Madrid. Por Domingo García Morrás.
Fol. 4 págs.
Responde España al edicto en que su Magestad (que Dios prospere) publica la justa guerra contra Portugal.
S.a., n.l. n.i.
4º. 8 págs.
Respuesta de un soldado del exército de Estremadura a una carta de un ministro de Madrid en que le pide le diga lo que entiende sobre un papel de cargos que avía salido en aquella corte contra el Marqués de Caracena, sobre la campaña deste año de 1665.
S.a. [1665], n.l., n.i.
Fol. 12 fols.
S.a., n.l., n.i.
4º. 5 págs.
De svccesione Regni
Portugalleae dissertatio juridica. In qua ius Philippi Serenissimi Hispaniarum
Regis prae Braganto jam intruso astruitor, et Impostura Lusitanorum in suo
nupero Manifesto varie detegitur. Authore R.H. Iuris Ciuilis
Doctore Anglo.
1643. Brugis Flandrorum. Ex Typ. Nicolai Breygelii.
41. 120 págs.
Sermón de la Ascensión de Iesuchristo nuestro redemptor, manifiesto el Santíssimo Sacramento, en ocasión de rogativa que la Santa Yglesia de Cartagena hizo por el buen sucesso de las armas de su Magestad [...] en la conquista del reyno de Portugal.
1657. Murcia. Por Miguel Lorente.
4º. 24 fols.
Historia del
levantamiento de Portugal por el maestro fr. Antonio Séyner del Orden de San
Agustín en la Prouincia de Castilla. A Nuestro Padre Reverendísimo el Padre
Maestro Frai Iuan de Santo Tomás, Confessor de la Magestad del Rei Nuestro
Señor Filipe el Quarto el Grande.
1644. Zaragoça. Por Pedro Lanaja y Lamarca.
4º. 298 págs.
Portugal vnido, y separado. Escrivía el afecto español de D. Pedro de Valenzuela al Excelentíssimo Señor Don Agustín de Alencastre, Sande y Padilla, Duque de Abrantes, etc.
1659. Madrid, Por Mateo Fernández.
4º. 101 págs.
Origen de los reyes de Portugal. Títulos, oficios, apellidos y armas de las familias de aquel Reyno.
1646. Zaragoza. S.i.
Fol. 30 fols.
Por Don Pedro de la Mota Sarmiento, Cauallero de la Orden de Alcántara, Señor de las villas de Quel y Ordeyo, y Mayordomo de la señora Princesa Margarita de Saboya, Duquesa de Mantua, Gouernadora de Portugal. En la causa que contra él trata como Fiscal, por orden de su Magestad, el señor don Francisco Zapata, Cauallero de la Orden de Calatraua, del Consejo de su Magestad en el real de las Indias.
S.a. n.l., n.i.
Fol. 32 fols.
Defensa del desafío, que el Duque de Medina Sidonia ha hecho al Tirano Iuan de Vergança.
S.a, n.l., n.i.
4º. 6 fols.
[1].-La cláusula VIII del Tratado señalaba que: “Todas las privaciones de herencias e disposiciones hechas con odio de la guerra son declaradas por ningunas y como no acontecidas y los dos reyes perdonan la culpa a unos y a otros vassallos en virtud deste tratado, aviéndose de restituir las haziendas que estuvieren en el Fisco y Corona a las personas a las quales sin aver sobrevenido esta guerra avían de tocar o pertencecer para poder libremente gozar de ellas”.
[2].- Sobre él, véase nuestro Portugal no tempo dos Filipes. Política, cultura, representações (1580-1668). Lisboa, Cosmos, 2000, pp. 281-282 passim.
[3].- D. Miguel de Noronha falleció en Madrid el 22 de abril de 1656,
habiendo dejado unos días antes (13 de abril) un poder a su heredero por el que
le facultaba para hacer testamento en su nombre. En atención a ese poder, D.
Fernando de Noronha reunió todos los testamentos, codicilos y memoriales de
deudas suscritos por su padre entre 1629 y el momento de su muerte,
procediendo, además, a dictar un nuevo testamento en su nombre (16 de agosto de
1656) y realizando inventario y tasación de los bienes del difunto. Archivo
Histórico de Protocolos, Madrid, Protocolo
4786, fols. 209 r.-296 v. (disposiciones testamentarias e inventario y
tasación); fols. 483 r.-509 v. (definitivo testamento por poder). Cfr. Anthony
R. Disney, “On attempting to write an early modern biography: My encounter with
the life of Dom Miguel de Noronha, fourth Count of Linhares (1588-1656)” en Indica (Bombay) 29-2 (1992), pp. 89-106.
[4].- Archivo Histórico Nacional, Madrid, [AHN], Consejos suprimidos, legajo 7180, 39. La documentación sobre esta y posteriores reivindicaciones de los bienes confiscados a los Noronha-Linhares después de 1640 puede consultarse en el Archivo de la Casa y Estados de los Duques de Abrantes y Linares, Jerez de la Frontera, legajo 7.
[5].- Cfr. Rafael Valladares Ramírez, La rebelión de Portugal, 1640-1680. Guerra, conflicto y poderes en la Monarquía Hispánica. Valladolid, Junta de Castilla y León, 1998, págs. 219-220.
[6].- [Memorial] Señor.
Don Iuan García Alexandre Castillejo [...] continuando su afecto de leal
vassallo y porque entiende que la
discusión de algunas proposiciones que a V.Magestad tiene ofrecidas se dilata [...] y también que nada le es ajeno de su professión [...] el tratar del
derecho de los Reynos y guerras [...] de las cosas de Portugal [...]. S.l. [Madrid],n.i., n.a. [1667], fol. 1 v. Cursiva en el original.
[7].- “[...] satisfación del fidelíssimo pueblo Castellano y de los confederados y unidos a esta Corona”, Idem, fol. 1 r.
[8].- Véase José María Jover Zamora, “Tres
actitudes ante el Portugal restaurado”, Hispania
(Madrid) X (1950), págs. 104-170.
[9].- Le Portugal au temps du Comte-Duc d´Olivares (1621-1640). Le conflit de juridictions comme exercice de la politique. Madrid, Casa de Velázquez, 2001. Cfr. Pedro Almeida Cardim, “ Memoria comunitaria y dinámica constitucional en Portugal (1640-1750)”, en Pablo Fernández Albaladejo (edr.), Los Borbones. Dinastía y memoria de nación en la España del siglo XVIII. Madrid, Marcial Pons Historia – Casa de Velázquez, 2001, págs. 117-140.
[10].- Vid. Hélène Merlin, Public et littérature en France au XVIIe siècle. París, Les Belles Lettres, 1994 ; y Giovanni Dotoli, Temps de préfaces. Le débat theatral en France de Hardy à la querelle du Cid. París, Klincksieck, 1997.
[11].- S.l.[Milán?], n.i., n.a. [1670?], pág. 98.
[12].- Véase nuestros “Felipe IV sin Olivares. La
restauración de la Monarquía y España en avisos”
en Antonio Eiras Roel (dir.) Actas de las
Juntas del Reino de Galicia. VI. 1648-1654. Santiago de Compostela,
Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia, 1999, págs.
49-74; y Comunicación, conocimiento y memoria en la España de los siglos XVI y
XVII. Salamanca, Seminario de
Estudios Medievales y Renacentistas, 1999.
[13].- Cfr. Fermín de los Reyes Díaz, El libro en España y América. Legislación y censura (siglos XV-XVIII). 2 vols., Madrid, Arco Libros, 2000.
[14].- “Dada en Madrid a ocho de Março de mil y seiscientos y quarenta y vn años”. S.l. [Madrid], n.i., n.a. [1641]. Cito esta rara hoja suelta por el ejemplar ex libris Escrigas Galán.
[15].- António Soares de Alarcāo, Relaciones genealógicas de la Casa de los Marqueses de Trocifal, Condes de Torres Vedras. Madrid. Por Diego Díaz de la Carrera, 1656.“Razón deste escrito”, sin foliar.
[16].- Ibidem.
[17].- La estampa acompaña la Corona sepulcral. Elogios en la muerte de Don Martín Suárez de Alarcón, hijo primogénito del Exmo. Señor Marqués de Trocifal, Conde de Torres Vedras, escritos por diferentes plumas. S.l. [Madrid], n.i., n.a. [1652].
[18].- Fernando Bouza, De Mercator a Blaeu. España y la edad de oro de la cartografía en las Diecisiete Provincias de los Países Bajos [exposición]. Madrid, Fundación Carlos de Amberes, 1995, págs. 128-129.
[19].- Sobre la Irmandade, véase Portugal no tempo dos Filipes..., cit., caps. 8 y 10. Sobre la arquitectura y decoración de la iglesia, Luís de Moura Sobral, “Da mentira da pintura. A Restauraçāo, Lisboa, Madrid e alguns santos”, en Pedro Cardim (edr.), A história: entre a memória e a invençāo. Lisboa, Europa-America, 1998, págs. 184-205; y Paulo Varela Gomes, Arquitectura, religiāo e política em Portugal no século XVII. A planta centralizada. Porto, Facultade de Arquitectura da Universidade, 2001.
[20].- Archivo de la Santa, Real y Pontificia Hermandad del Refugio y Piedad [Santo António dos Portugueses da Corte], Madrid. Legajo 517, assento de 10 de julio de 1644.
[21].- Las contribuciones de Jean-Frédéric Schaub son a este respecto imprescindibles. Véase su ya citado Le Portugal au temps du Comte-Duc d´Olivares..
[22].- Fol. 1 r.
[23].- Ibidem.
[24].- Fol. 1 r. Cursiva en el original.
[25].- Fol. 11 r.
[26].- No ha sido posible confirmar que el autor del memorial de 1667 sea el mismo Juan B. García Alexandre que, con dedicatoria a Margarita de Mantua, publicó en Lisboa una rara Canción real al misterio del Ave María (Lisboa, António Alvares, 1635) y que, a la sazón, era fiscal del real comercio y contrabando de Portugal y de la Junta del embargo de franceses. Si no se trata del mismo personaje, la vinculación de parentesco con él debió ser muy próxima.
[27].- Véase Fernández Albaladejo (edr.), Los Borbones. Dinastía y memoria de nación en la España del siglo XVIII..., cit.
[28].- Rafael Valladares cita un traslado manuscrito en la British Library, Additional 14006, fols. 283r.-v. La rebelión de Portugal..., cit., pág. 220, nota 75.
[29].- Cfr. Richard A.
Stradling, “A Spanish statesman of appeasement: Medina de las Torres and
Spanish policy, 1639-1670”, The
historical Journal, XIX (1976), págs. 1-31.
[30].- Carta satírica con motivo de la jornada de Yelbes, Biblioteca Nacional de Madrid, [BNM], Mss. 1866819. Incluimos esta Carta como Apéndice I a este texto.
[31].- Theatro unibersal rexio y augusto. Bodleian Library, Oxford, Mss. Bodl. Add. A 141, fols. 237v.-240v.
[32].- Biblioteca Capitular y Colombina, Sevilla, Mss. 57-3-42, fols. 226 r. – 228 v.
[33].- BNM, Mss. 1866819, cit. Incluimos esta Carta como Apéndice I a este texto.
[34].- Vid. Exposição bibliográfica da Restauração. Catálogo. 2 vols. Lisboa, Biblioteca Nacional, 1940. Cfr. Diogo Ramada Curto, O discurso político em Portugal (1600-1650). Lisboa, Centro de Estudos de História e Cultura Portuguesa-Projecto Universidade Aberta, 1988; y Luis Reis Torgal, Ideologia política e teoria do estado na Restauração. 2 vols. Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade, 1981-1982.
[35].- Se conservan hoy en la Biblioteca Francisco de Zabálburu, Madrid, [FZ], 73-69, 73-66.
[36].- Javier Ignacio Martínez del Barrio, Mecenazgo y política cultural de la casa de
Osuna en Italia, 1558-1694. Madrid, Universidad Complutense, 1991, 2 vols.,
pág. 1702.
[37].- Archivo General de Simacas, Casa y Sitios Reales, legajo 229.
[38].- Portugal convenzida con la razón para ser venzida
con las cathólicas potentíssimas armas de Don Philippe IV [...] sobre la
iustíssima recuperación de aquel Reyno y la iusta prisión de Don Duarte de
Portugal. Obra apologética, iurídico-theólogo-histórico-política [...]. Milán. Por los hermanos Malatestas, 1647, pág. 4.
[39].- Idem. Id., pág. 5.
[40].- Idem. Id., pág. 6.
[41].- Juan Alonso Calderón, Portugal concluido y el tirano Braganza conbenzido de sus mismos argumentos por el Rei Católico y obligación de el Papa para salir contra ella con anbos cuchillos. BNM, Mss. 633. La relación ocupa los folios 3 r. – 4 r., y puede verse aquí como Apéndice número II.
[42].- Véase el Apéndice III que sigue a este texto: “Relación de piezas de la publicística impresa profilipina durante la Guerra de Restauraçāo portuguesa”.
[43].- Cfr. Rafael Valladares Ramírez, La rebelión de Portugal, 1640-1680..., cit..
[44].- Véase José María Jover Zamora, 1635. Historia de una polémica y semblanza de una generación. Madrid, CSIC, 1949.
[45].- “Avisos de 12 de febrero de 1641” en Avisos históricos, Madrid, Taurus, 1965, págs. 93-94. Pellicer había publicado una Sucessión de los Reynos de Portugal y el Algarbe, feudos antiguos de la Corona de Castilla [...] últimamente sublevados por los cómplices en el levantamiento de Don Iuan de Bragança. Logroño, Pedro de Mongastón Fox, 1640.
[46].- Nicolás Fernández de Castro, Memorial en quanto al libro de Portugal convencida. S.l. [Milán], n.i., n.a. [1650], sin foliar.
[47].- Además del memorial publicado bajo el
nombre del propio Duque (Don Gaspar
Alonso Pérez de Guzmán el Bueno Duque de la Ciudad de Medina Sidonia, Marqués y
Conde, Señor de la Ciudad de San Lúcar de Barrameda, Capitán General del mar
Occéano y costas de Andalucía y Exército de Portugal, Gentilhombre de la Cámara
de su Magestad, Dios le guarde. Digo : Que como es manifiesto al mundo la
trayción de Iuan de Vergança que fue Duque [...]. Écija, Juan de las Alas,
s.a. [1641]), cabe señalar obras como la
Defensa del desafío, que el Duque
de Medina Sidonia ha hecho al Tirano Iuan de Vergança (S.l, n.i., n.a.
[1641]) de Juan de Zumárraga; o la Iustificación
moral en el fuero de la conciencia, de la particular batalla que el
Excelentíssimo Duque de Medina Sidonia ofreció al que fue de Bragança.
(Antequera, Vicente Álvarez, 1641) de
Tomás Hurtado.
[48].- Sobre las gacetas, relaciones de nuevas y relaciones en carta, véase el Apéndice III.
[49].- British Library, Mss. Additional 28460.
[50].- Cfr. Jean-Frédéric Schaub, « La visita de Diogo Soares : un procès
politique en Castille au
XVIIe siècle », en Johannes Michael Scholz (edr.), Fallstudien zur Spanischen und Portugiesischen Justiz (15. bis. 20. Jahrhundert).
Frankfurt-am-Maim, Vittorio Klostermann, 1994, págs. 3-31.
[51].- Biblioteca Universitaria de Salamanca, Mss. 2124, fol. 27 r.
[52].- Historia del levantamiento de Portugal por el
maestro fr. Antonio Séyner del Orden de San Agustín en la Prouincia de
Castilla. A Nuestro Padre Reverendísimo el Padre Maestro Frai Iuan de Santo Tomás,
Confessor de la Magestad del Rei Nuestro Señor Filipe el Quarto el Grande. Zaragoza, Pedro Lanaja y
Lamarca, 1644. “Al letor”, sin foliar.
[53].- Teatro en la guerra. Imágenes de príncipes y restauración de Portugal. Badajoz, Departamento de Publicaciones de la Diputación, 2002.
[54].- Del tipo de los pronunciados por Diego Riquelme y Quirós “por el buen sucesso de las armas de su Magestad [...] en la conquista de Portugal”, impreso en Murcia en 1657, o Francisco Pando Calderón sobre “Monzón [Monçāo] rendido”, que vio la luz en Salamanca en 1659.
[55].- Écija, 1642.
[56].- “A tutela do sagrado: a protecçāo sobrenatural dos santos padroeiros no periodo da Restauraçāo”, en Francisco Bethencourt y Diogo Ramada Curto (edrs.), A memória da naçāo. Lisboa. Livraria Sá da Costa Editora, 1991, págs. 267-294.
[57].- S.l. [Sevilla], n.i., n.a. [1643].
[58].- Sermón que el día de la aparición del invictíssimo S. Miguel Archánge [..]. dixo [...]. Salamanca, Por Ioseph Gómez de los Cubos, 1660, pág. 6.
[59].- El arcángel San Miguel, su patrocinio, la ermita en el Santo Desierto de Cuajimalpa y el santuario de Tlaxcala. México, UNAM, 1979.
[60].- Miguel, el arcángel de Sios en Canarias. Aspectos socioculturales y artísticos. Santa Cruz de Tenerife, Aula Cultural de Tenerife, 1991.
[61].- S.l. [Sevilla], n.i., n.a. [1643]. En el ejemplar que consultamos (Real Academia de la Historia, Madrid, Papeles de Jesuitas, 9/3674), el espacio abierto en el impreso para indicar la fecha de la convocatoria ha sido relleno de forma manuscrita para indicar que la rogativa y procesión se realizaría el 24 de febrero.
[62].- Copia de una carta de un amigo de Sevilla a otro de Madrid acerca de la solemníssima fiesta que en la Cassa Professa de la Compañía de Iesús hizo la Congregación de los cavalleros de la Santíssima Trinidad.... S.l., n.i., n.a.
[63].- Ibidem.
[64].- S.l., n.i., n.a. [1643?].
[65].- Copia de una carta..., cit.
[66].- Los jeroglíficos y escenas de esa decoración las recoge Luis Hurtado en La philípica. Oración histórico funeral, en la muerte de la católica magestad del Rey Nuestro Señor D. Phelipe Quarto el Grande Rey de las España y Emperador de las Indias. Breve descripción del túmulo que la imperial ciudad de Toledo erigió en su muy santa iglesia el día veinte y tres de diziembre del año passado de 1665. Madrid, Juan Nogués, 1666.
[67].- De la devoción y patrocinio de San Miguel, Príncipe de los Ángeles, Antiguo tutelar de los godos y protector de España. En que se proponen sus grandes excelencias y títulos que ay para implorar su patrocinio. Madrid, María de Quiñones, 1643. Niéremberg copia la carta del Consejo de Castilla a todas las ciudades del reino sobre la elección de San Miguel como Protector, así como el voto en Cortes de 17 de marzo de 1643.
[68].- Sebastián de Tovar, Memorial dado a la Católica Magestad del Rey nuestro señor Don Felipe IIII sobre la invocación y devoción del glorioso Arcángel San Miguel Capitán general de los exércitos del Cielo. Madrid, Juan Sánchez, 1643. El autor de este memorial, hermano del capuchino, reproduce una carta que el fraile habría dirigido a Felipe III desde Granada, 9 de septiembre de 1614, y en la que proponía que La Mámora pasase a llamarse San Miguel para que pudiera conservarse.
[69].- Véanse algunos de estas relaciones de viajeros y andantes en corte en AHN, Consejos Suprimidos, legajo 7175.
[70].- Vida y virtudes de la Hermana Manuela, FZ, Mss. 73-247. Cabe identificar a esta Hermana Manuela con Manuela Mariana de San José, carmelita descalza, en el siglo Elvira Alcántara y Rojas, que falleció en 1707.
[71].- S.l. [Madrid?], n.i., n.a. [1664].
[72].- María de Guevara y Padilla, Memorial. De la casa de Escalante y servicios della. Valladolid, s.i, 1654. Hay una segunda versión, ligeramente distinta, firmada en Valladolid, 1656.
[73].- Cito por la edición de Manuel Serrano y Sanz en sus Apuntes para una biblioteca de escritoras españolas. Madrid, Atlas, 1975, I, pág. 478.
[74].- Idem, pág. 477.
[75].- Idem, pág. 478.
[76].- Idem, pág. 480.
[77].- Idem, pág. 479.